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Puerta a puerta: la cara b de la campaña de Unidos Podemos

La coalición diseña un plan para crecer el 26-J con una estrategia adaptada a cada barrio y propuestas particularizadas. EL PAÍS disecciona el caso de Madrid


Elecciones generales 2016
Unidos Podemos tiene en los próximos diez días dos objetivos estratégicos: apuntalar el voto de quienes el 20 de diciembre apoyaron a Pablo Iglesias y al líder de IU, Alberto Garzón, y movilizar a los electores indecisos, abstencionistas o descontentos con el pacto del PSOE con Ciudadanos. Al margen de los grandes actos públicos, en los que Íñigo Errejón ha adquirido un gran protagonismo como máximo responsable de la campaña, y de la proyección televisiva del candidato, la formación emergente ha diseñado una campaña de proximidad que puede resultar decisiva en las grandes ciudades. ¿Dónde viven sus simpatizantes? ¿Dónde están los indecisos? En Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, Podemos busca apoyo barrio a barrio, adaptando su mensaje a las especificidades del lugar. Pero es sobre todo en la capital donde el partido, con fuerte arraigo desde su fundación, intenta llevar a la práctica —con una metodología similar a la utilizada por Barack Obama— la principal declaración de intenciones de Iglesias: ganar las elecciones al PP.

Premisa. El partido trabaja en Madrid con el respaldo de unas 2.000 personas de los 30 círculos o agrupaciones de barrio y de distrito. Las áreas de política y de análisis de la dirección municipal, coordinadas por el secretario general en la capital, Jesús Montero, tienen una premisa. Ahora Madrid, la candidatura municipalista encabezada por Manuela Carmena, logró en mayo del año pasado alrededor de 520.000 votos de los 1,6 millones emitidos. José Manuel López, aspirante de Podemos a la presidencia de la comunidad, obtuvo en el municipio de Madrid 232.000 apoyos menos. El partido de Iglesias trató en la campaña del 20-D repetir ese efecto Carmena y mejoró su marca, quedándose en 376.000 sufragios. Izquierda Unida, que en diciembre era su rival electoral, cosechó unos 96.000 votos. La suma de esos dos resultados —472.000 votos— no es suficiente para las aspiraciones de Unidos Podemos. La alianza considera que aún tiene un margen de al menos 75.000 votos que ganar, un número que le permitiría acercarse y disputarle la hegemonía al PP.
LUGAR, OCTAVILLA Y VOTO EN DISPUTA
Podemos plantea el reparto de folletos y octavillas en su campaña de proximidad con un cálculo preciso del público al que se dirige y el tipo de voto que puede ganar. Así, por ejemplo, ante los pequeños comercios hará hincapié en las medidas para autónomos, tratando de captar votos de Ciudadanos, al igual que en los polideportivos y en los gimnasios, lugares donde también hablará de regeneración y políticas juveniles. En los parques, frente a los supermercados o grandes superficies o los centros de día y de salud intentará convencer a los votantes del PSOE e incluso del Partido Popular. 

Guía de campaña. Podemos ha elaborado una guía que hace balance de la campaña del 20-D y formula algunas recomendaciones para el 26-J. “Fuimos capaces de despertar emotividad, suavizar nuestro perfil y representar por vez primera en décadas una idea de patria progresista, democrática y plurinacional. Debemos seguir ese camino para el 26-J”, señala. “En esta campaña vamos a tratar de ilusionar a los que faltan y sumarlos así al país que viene. En las próximas semanas queremos que vuelvan a empujar el cambio aquellos que se dejaron contagiar y emocionar por el efecto Carmena. Juntos somos más y podemos atraer a gente de tradiciones políticas diversas que comparten los deseos de un Gobierno que sí les represente”.

Objetivos generales. El partido llama a “asegurar todo el voto de Podemos, las confluencias e IU”. Unidos Podemos trata de demostrar que es una candidatura transversal: “Vamos juntos, no la izquierda, sino todos los que queremos ganar el cambio, y eso nos va a permitir desempatar”. La formación tiene también en cuenta los efectos de la situación de bloqueo parlamentario de los últimos meses. Por tanto, intenta recuperar el tono de entusiasmo del 20-D, dejando atrás los choques con el PSOE. “Debemos concentrarnos en movilizar a los que faltan, pues esta vez la abstención parece un poderosos adversario, desplegando una épica conjugada en positivo: amor, ilusión, futuro…”.Expectativas de Podemos en el barrio de Rejas, en el distrito de San Blas-Canillejas de Madrid.

El ejemplo de Madrid. Unidos Podemos aspira a hacer en la capital una “campaña radicalmente novedosa”, volcando en la calle las lógicas de comunicación política tradicional. El partido ha cruzado, barrio a barrio, variables socioeconómicas, sociodemográficas, zonas con especial densidad de mayores, inmigración, familias, jóvenes, niños… El objetivo consiste en identificar “diferentes geografías de potenciales votantes” y “ajustar los tipos de campaña”, eligiendo las octavillas o los objetos gancho según los lugares y, en definitiva, acercarse “a la vida real y cotidiana de la gente”. Podemos trabaja con mapas de los distritos que reflejan con claridad las manzanas y las calles donde tienen más posibilidades de ganar y donde, en cambio, les falta mucho para superar al PP. A partir de esas guías, la alianza ha establecido sus prioridades.

Estilo cercano. La llegada de Podemos a las instituciones ha costado al partido desgaste y comparaciones con las formaciones tradicionales Así, la coalición se emplea ahora en conjurar la desconfianza con un "estilo comunicativo ultracercano" y en “presentar las propuestas con la mayor sencillez y concreción posibles”, haciendo hincapié en medidas como la eliminación de la cuota mínima para autónomos, bajar el IVA a productos básicos, paralización de los desahucios o la prohibición de los cortes de suministros. "Queremos particularizar el mensaje electoral para diferentes zonas de la ciudad, por ejemplo, destacando las propuestas programáticas de rescate ciudadano en los lugares más golpeados por las políticas austericidas y antisociales, o aquellas relativas a la regeneración institucional y la salud democrática en lugares económicamente menos castigados.
LUGAR, OCTAVILLA Y VOTO EN DISPUTA
Podemos plantea el reparto de folletos y octavillas en su campaña de proximidad con un cálculo preciso del público al que se dirige y el tipo de voto que puede ganar. Así, por ejemplo, ante los pequeños comercios hará hincapié en las medidas para autónomos, tratando de captar votos de Ciudadanos, al igual que en los polideportivos y en los gimnasios, lugares donde también hablará de regeneración y políticas juveniles. En los parques, frente a los supermercados o grandes superficies o los centros de día y de salud intentará convencer a los votantes del PSOE e incluso del Partido Popular. 

Guía de campaña. Podemos ha elaborado una guía que hace balance de la campaña del 20-D y formula algunas recomendaciones para el 26-J. “Fuimos capaces de despertar emotividad, suavizar nuestro perfil y representar por vez primera en décadas una idea de patria progresista, democrática y plurinacional. Debemos seguir ese camino para el 26-J”, señala. “En esta campaña vamos a tratar de ilusionar a los que faltan y sumarlos así al país que viene. En las próximas semanas queremos que vuelvan a empujar el cambio aquellos que se dejaron contagiar y emocionar por el efecto Carmena. Juntos somos más y podemos atraer a gente de tradiciones políticas diversas que comparten los deseos de un Gobierno que sí les represente”.

Objetivos generales. El partido llama a “asegurar todo el voto de Podemos, las confluencias e IU”. Unidos Podemos trata de demostrar que es una candidatura transversal: “Vamos juntos, no la izquierda, sino todos los que queremos ganar el cambio, y eso nos va a permitir desempatar”. La formación tiene también en cuenta los efectos de la situación de bloqueo parlamentario de los últimos meses. Por tanto, intenta recuperar el tono de entusiasmo del 20-D, dejando atrás los choques con el PSOE. “Debemos concentrarnos en movilizar a los que faltan, pues esta vez la abstención parece un poderosos adversario, desplegando una épica conjugada en positivo: amor, ilusión, futuro…”.
El ejemplo de Madrid. Unidos Podemos aspira a hacer en la capital una “campaña radicalmente novedosa”, volcando en la calle las lógicas de comunicación política tradicional. El partido ha cruzado, barrio a barrio, variables socioeconómicas, sociodemográficas, zonas con especial densidad de mayores, inmigración, familias, jóvenes, niños… El objetivo consiste en identificar “diferentes geografías de potenciales votantes” y “ajustar los tipos de campaña”, eligiendo las octavillas o los objetos gancho según los lugares y, en definitiva, acercarse “a la vida real y cotidiana de la gente”. Podemos trabaja con mapas de los distritos que reflejan con claridad las manzanas y las calles donde tienen más posibilidades de ganar y donde, en cambio, les falta mucho para superar al PP. A partir de esas guías, la alianza ha establecido sus prioridades.

Estilo cercano. La llegada de Podemos a las instituciones ha costado al partido desgaste y comparaciones con las formaciones tradicionales Así, la coalición se emplea ahora en conjurar la desconfianza con un "estilo comunicativo ultracercano" y en “presentar las propuestas con la mayor sencillez y concreción posibles”, haciendo hincapié en medidas como la eliminación de la cuota mínima para autónomos, bajar el IVA a productos básicos, paralización de los desahucios o la prohibición de los cortes de suministros. "Queremos particularizar el mensaje electoral para diferentes zonas de la ciudad, por ejemplo, destacando las propuestas programáticas de rescate ciudadano en los lugares más golpeados por las políticas austericidas y antisociales, o aquellas relativas a la regeneración institucional y la salud democrática en lugares económicamente menos castigados.

Expectativas de Podemos en el barrio de Cuatro Vientos, en el distrito de La Latina de Madrid.

Los portavoces de Unidos Podemos presumen de la gestión de los Ayuntamientos del cambio como aval de gobierno. En la capital, recuerda que en distritos como Fuencarral los votantes “confiaron en el efecto Manuela pero no les sedujo igual” la campaña para las generales. “Recomendamos hacer el esfuerzo extra de patearse esas calles y contactar con sus vecinos y vecinas para recordar aquella primera ola de ilusión”. En Usera, por ejemplo, Podemos pide “reforzar los mensajes de ilusión y participación” para minimizar los efectos de la abstención.

Fuente_ El País
Barcelona , 15 de junio de 2016
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