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El estremecedor ‘beso’ geológico que pone en riesgo sísmico a 14 millones de españoles

 

El estremecedor ‘beso’ geológico que pone en riesgo sísmico a 14 millones de españoles

Una amplia zona peninsular vive con un alto o muy alto peligro de terremotos por la aproximación de placas tectónicas, la existencia de fallas asociadas y la configuración del terreno








El acercamiento constante del continente africano a Europa, como si fuera un beso geológico, es el motor de los terremotos en el sur de la península Ibérica, pero la gasolina del enjambre sufrido en Granada y de otros seísmos que se registran en toda la franja meridional española, lo que hace estremecer la tierra, es la existencia de múltiples fallas (fracturas del terreno) sumada a las características del suelo, que agravan los temblores, aunque geológicamente se consideren de poca intensidad. Estas circunstancias hacen que más de 14 millones de españoles vivan en áreas de riesgo alto o muy alto de terremotos. La historia de seísmos lo confirma. El registro de terremotos a lo largo de un milenio confirma el mapa de peligrosidad en torno a los bordes de las placas continentales, la costa este y los Pirineos.

La península Ibérica está situada en la confluencia de la Dorsal Media del Atlántico, una cordillera volcánica que divide el océano de norte a sur, la placa euroasiática y la africana. Las dos últimas se aproximan cada año entre cuatro y cinco milímetros, según Jesús Galindo Zaldívar, profesor y catedrático de la Universidad de Granada.

Mil años de terremotos

en la Península Ibérica

Francia

AST

Pirineos

BIZ

CAN

ACO

GIP

LUG

Terremotos superiores a magnitud 3

documentados y medidos desde

el año 1048 a 2015 .

ÁLA

PON

NAV

LE

BUR

PAL

RIO

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GIR

HUES

LLE

Magnitud

ZAM

BAR

ZAR

VALL

SOR

8

6

SEG

TAR

4

GUA

SAL

TER

3

ÁVI

Portugal

MAD

CAS

CUE

BAL

TOL

CÁC

VAL

CR

ALB

Placa Euroasiática

BAD

ALI

MUR

Lorca. Terremoto

de 2011 (magnitud 5)

CÓR

JA

HUE

SEV

GRA

ALM

MÁL

CÁD

Placa Africana

CEU

MEL

Argelia

Marruecos

200 km

Fuente: Instituto Geográfico Nacional

Pero ese beso geológico es solo el origen del estremecimiento de la península. Desde el 2 de diciembre de 2020 hasta el 27 de enero del presente año, la Red Sísmica Nacional registró más de 430 terremotos de magnitudes de entre 3 y 4,5 en el área de Atarfe, junto a la capital de Granada, según el informe de los investigadores Julián García-Mayordomo y Raúl Pérez López para el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). El movimiento de las placas, fragmentos de relativamente rígidos, y la deformación de la litosfera producen un campo de esfuerzos tectónicos que inciden sobre las fallas, las fracturas de la tierra que se distribuyen por la península, pero especialmente desde Lisboa a Orense, por todo el arco mediterráneo y en la frontera con Francia.

“Las fallas disparan los terremotos, como el de magnitud superior a cinco que se registró en Lorca (Murcia) en 2011. En Granada, dos fallas distintas, la de Santa Fe y la de Pinos Puente, se han estimulado entre sí”, explica Raúl Pérez, geólogo y sismólogo e investigador del IGME. De la misma opinión es la geóloga y también investigadora del IGME Ana Ruiz Constán, quien resume que “el acercamiento de las placas tectónicas ha sido el motor”, pero en Granada ha sido fundamental la existencia de fallas asociadas.

A esta circunstancia se han sumado las características peculiares del terreno. “La zona es una cuenca de tres kilómetros de profundidad con depósitos de lagos y ríos de hace cinco millones de años. Esas capas de material sedimentario son susceptibles de ampliar los efectos de los terremotos, como sucede en Ciudad de México”, añade Raúl Pérez.

España concentra una extensa “zona caliente” de riesgo sísmico que abarca desde Huelva hasta Alicante, los Pirineos y una parte de Galicia

A partir de las peculiaridades geológicas, España concentra una extensa “zona caliente”, según la califica el sismólogo, que abarca desde Huelva hasta Alicante, los Pirineos y una parte de Galicia. En estas áreas, con una población superior a los 14 millones de habitantes, los riesgos de sufrir terremotos son altos, aunque la frecuencia de seísmos grandes es menor. “La velocidad de deformación es lenta y ocurren pocos y espaciados”, señala Pérez. “Andalucía y el este peninsular se encuentran en el límite de las placas, pero la sismicidad es difusa”, añade Ruiz Constán.

La sismóloga resalta que el área de riesgo, al compartir características geológicas, se extiende por el norte de África y lo avala con los datos sismológicos que se registran en áreas como la de Alhucemas, en la zona septentrional de Marruecos. “Las zonas de relieve de la cordillera Bética tienen continuidad en el norte africano”, explica en relación con el Arco de Gibraltar, la región geológica que abarca desde la mencionada cadena andaluza, el mar de Alborán, el Estrecho y el Rif marroquí. Sumando todas las áreas afectadas de la península Ibérica y el norte de Marruecos, la población que vive en situación de riesgo sísmico supera los 19 millones de personas.

“POR LAS MAGNITUDES REGISTRADAS, LAS FALLAS ASOCIADAS, LA RECURRENCIA Y OTROS DATOS GEODÉSICOS, SE PUEDEN ESPERAR TERREMOTOS DE HASTA MAGNITUD SEIS”
ANA RUIZ CONSTÁN, SISMÓLOGA

La amplia zona habitada y con riesgo de sufrir terremotos obliga a buscar mecanismos de predicción y prevención que reduzcan los efectos de los movimientos naturales de la Tierra desde su formación geológica. “Por las magnitudes registradas, las fallas asociadas, la recurrencia y otros datos geodésicos”, según Ruiz Constán, “se pueden esperar terremotos de hasta magnitud seis”.

Pero los sismólogos coinciden en que aún no se han conseguido definir los precursores de un movimiento sísmico. “El campo de esfuerzo, la aceleración, las rupturas o las marcas nos permiten aproximarnos, pero no sabemos cuándo va a haber un terremoto o si va a ser grande”, admite Raúl Ruiz.

EL MOVIMIENTO SÍSMICO, AUNQUE SEA DE MAGNITUD E INTENSIDAD MENOR, SI LLEVA A 20.000 PERSONAS A DORMIR EN LOS COCHES Y OBLIGA A MOVILIZAR RECURSOS DE PROTECCIÓN CIVIL, ES IMPORTANTE
RAÚL PÉREZ, GEÓLOGO Y SISMÓLOGO E INVESTIGADOR DEL IGME

Este sismólogo destaca que, en cualquier caso, la clave de los sucesos registrados en Granada y los próximos que sucederán es la “presencia de gente vulnerable que requiere respuestas, una preparación acorde al grado de exposición”: “La magnitud de un terremoto puede no ser importante en términos geológicos, pero sí sociales. No es necesario un terremoto de magnitud ocho como en Japón para que se tenga en cuenta. El movimiento sísmico, aunque sea de magnitud e intensidad menor, si lleva a 20.000 personas a dormir en los coches y obliga a movilizar recursos de protección civil, es importante. No es solo la normativa de construcción sismorresistente, que ya existía en tiempos de Al Ándalus y que se actualizó tras el terremoto de Lorca; la clave es la preparación, saber qué infraestructura puede verse dañada o que las réplicas pueden causar desprendimientos que dañen a las personas o que, si hay que recurrir a un alojamiento temporal, este debería estar fuera de zonas de recurrencia para no aumentar la ansiedad de la población”.

“Los terremotos generan miedo e incertidumbre que inciden en el día a día así como daños. Hay que concienciarse de que ocurren cada cierto tiempo. A veces, generacionalmente, se olvidan. Hay una parte de la población que no recuerda, por ejemplo, que Albolote sufrió uno catastrófico en 1956. Tenemos que ser conscientes de que van a seguir ocurriendo y estar preparados, que la política no lo olvide”, añade Ruiz Constán.

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