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Paisajes fascinantes para después de una cuarentena: diez pequeños pueblos de España con mucho encanto

Todo parece indicar que la recuperación del turismo llegará poco a poco y basada en los destinos nacionales. Aquí van diez destinos para redescubrir España cuando podamos volver a viajar


Barrio de La Villa de Priego de Córdoba, esencia de la arquitectura popular andaluza.

Es el momento de mirar hacia dentro, hacia el turismo nacional. Y en eso, estamos de suerte. España es un país variadísimo, con multitud de paisajes y ecosistemas. Lleno además de pueblecitos con encanto que renacieron gracias al alojamiento rural. Estas son diez ideas para cuando acabe la cuarentena y nos dejen viajar. Pero como estas, hay docenas y docenas más de localidades con encanto en España. ¿Viajamos?   

1. Priego de Córdoba (Córdoba)
Priego es una de las localidades más hermosas y bien conservadas de la provincia de Córdoba. Al casco histórico se le conoce como el barrio de La Villa y guarda similitudes con la parte antigua de Córdoba capital. Un dédalo de calles laberínticas y estrechas, de sombras gratificantes que ayudan a huir del sol de plomo que funde a mediodía la campiña andaluza, de ventanas cuajadas de macetas y de muros que se abomban bajo el peso de manos y manos de cal. Priego tiene también castillo, pero en vez de estar en lo alto de un roquedo está en la llanada, en mitad del pueblo. Y tiene también soberbios edificios del siglo XVI, su época dorada, como el de las Carnicerías Reales, un sólido edificio de piedra con una llamativa escalera de caracol.
Vista panorámica en el piedemonte de Rubielos de Mora, Sierra de Gúdar.
Vista panorámica en el piedemonte de Rubielos de Mora, Sierra de Gúdar. ADELOSRM/WIKIPEDIA
2. Rubielos de Mora (Teruel)
Uno de los más afamados recintos monumentales de la montaña turolense. Y con razón. Todo el casco histórico es un catálogo de edificios civiles y eclesiásticos de gran valor arquitectónico y perfectamente rehabilitados, que abarcan desde el periodo renacentista al barroco. El Ayuntamiento, un resumen de las mejores técnicas del renacimiento aragonés del XVI, alberga en su patio interior una lonja soportada por columnas toscanas. Dentro del recinto intramuros está también Santa María la Mayor, el principal templo de Rubielos, una construcción barroca con una sola nave. Tiene una interesante portada de rejería que cierra la pila bautismal, excelente muestra de los trabajos en forja que hicieron famosa a Rubielos.
El palacete que alberga la fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración expone una completa muestra del pasado migratorio.
El palacete que alberga la fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración expone una completa muestra del pasado migratorio. PACO NADAL
3. Colombres (Asturias)
La arquitectura indiana es una de las señas de identidad de Asturias. Hace referencia al estilo constructivo utilizado por los asturianos que emigraron a América y volvieron enriquecidos. Muchos de ellos levantaron en sus aldeas natales palacetes con influencias del otro lado del Atlántico para, por un lado, hacer ver a sus vecinos que habían triunfado, y por otro, aplacar la morriña de aquellas tierras lejanas a las que llegaron siendo pobres y que les habían tratado tan bien. Por eso todos tiene un par de palmeras en la puerta. Uno de los pueblos con más viviendas indianas es Colombres. En una de ellas, La Quinta Guadalupe, de característica fachada azul, se instaló en 1987 el Archivo de Indianos, un museo y centro de investigación sobre la emigración asturiana a América en los siglos XIX y XX. Refleja como pocas el lujo y la magnificencia que aquellos vecinos enriquecidos al otro lado del Atlántico trajeron a sus pueblos de origen.
Tudanca, casa museo de José María de Cossío.
Tudanca, casa museo de José María de Cossío. PACO NADAL
4. Tudanca (Cantabria)
Aunque vallisoletano de nacimiento, José María de Cossío, escritor, polígrafo y autor del más completo tratado taurino, adoraba la casa solariega familiar en un pueblecito de la montaña cántabra llamado Tudanca. A ella invitaba a sus amigos de la Generación del 27: Gerardo Diego, Alberti, Lorca...  Nadie le negaría el buen gusto. Tudanca es uno de los pueblos montañeses más genuinos y auténticos de Cantabria. Y además no es un decorado de cartón-piedra, como otros. Es un lugar vivo aún, que exhibe con orgullo su arquitectura montañesa —da igual que sean humildes cuadras o hidalgas casonas blasonadas—, sus vacas y sus paisanos con boina. Hoy, la casa de José María de Cossío es un museo donde se conserva su ingente biblioteca.
Un conjunto arquitectónico y natural único.
Un conjunto arquitectónico y natural único. TURISMO ALCALÁ DE JÚCAR
5. Alcalá de Júcar (Albacete)
Para visitar este pueblo serrano hay que dejar el coche al otro lado del puente que salva el Júcar y adentrarse a pie en una de esas localidades laberínticas que ha sabido conservar su legado histórico y sobre todo, su urbanismo medieval. Alcalá no es lugar de grandes monumentos ni de edificios singulares. Todo lo contrario. Su encanto radica en lo sencillo, en lo popular. En su estampa encaramada sobre la hoz del río Júcar, en uno de los rincones más puros y más desconocidos de la comarca de La Manchuela. Tiene restos de un castillo de origen árabe, una iglesia barroca, como todos. Sus apenas 700 habitantes se han dedicado siempre a la agricultura, aunque ese invento llamado turismo rural ha transformado el pueblo: docenas de visitantes llegan cada fin de semana en busca de sus agrestes alrededores y de actividades en los dos ríos de aguas limpias del entorno: el propio Júcar y el Cabriel.
Brihuega, una villa con una localización privilegiada a menos de 100 kilómetros de Madrid.
Brihuega, una villa con una localización privilegiada a menos de 100 kilómetros de Madrid. SHUTTERSTOCK
6. Brihuega (Guadalajara)
Situado en plena Alcarria, Brihuega es un pueblo monumental y con mucho encanto. Tanto que fue el elegido por alguien tan viajero y trotamundos como el gran Manu Leguineche para pasar los últimos años de su vida. De Brihuega destaca el castillo de la Peña Bermeja, visible desde cualquier esquina del pueblo. Aunque buena parte del pueblo se desarrolla bajo tierra. Brihuega está horadada por kilómetros de pasadizos subterráneos, que la gente local usaba para albergar vinos y viandas a modo de bodega, un lugar seguro y fresco. En superficie destacan de igual modo la iglesia de Santa María y la antigua fábrica de Paños de Carlos III, un gran edificio de planta redonda que conserva un jardín versallesco alrededor. Un hermoso lugar para “morir de amor en la adolescencia”, como dejó escrito Cela.
Casco histórico de Covarrubias.
Casco histórico de Covarrubias. SHUTTERSTOCK
7. Covarrubias (Burgos)
Covarrubias es una de las localidades más importantes en la protohistoria de Castilla. La localidad está ligada a la de la infanta doña Urraca, nieta del conde Fernán González, que fue abadesa y dueña de la villa durante el siglo XI. Mucho ha cambiado la ciudad desde aquellas fechas, pero la armonía de sus calles y la agradable uniformidad de la arquitectura castellana que lucen sus viviendas siguen atrayendo a viajeros. Es el mismo encanto que cautivó a los nobles, obispos y monarcas medievales que levantaron en Covarrubias bellas mansiones solariegas. Un paseo por la actual Covarrubias, fuera de los agobios y las masificaciones de los puentes y el verano (es uno de los destinos turísticos señeros de la provincia de Burgos) es una inmersión en la paz y la quietud de una auténtica villa castellana del medioevo.
Hervás es famosa por su judería.
Hervás es famosa por su judería. WIKIPEDIA
8. Hervás (Cáceres)
Además de por ser uno de los pueblos que mejor ha sabido conservar la arquitectura popular de la montaña cacereña, Hervás merece una visita por su famosa judería, un laberinto de calles frescas y retorcidas donde residía su importante comunidad hebrea. El estilo constructivo tradicional de balcones voladizos y fachadas con vigas de madera a la vista ha pervivido en la judería de Hervás como en ningún otro lugar de la sierra extremeña. También sobresalen en Hervás algunas casas señoriales, como el palacio de los Dávilas o el Ayuntamiento, una construcción barroca que antes fue enfermería de un convento franciscano.
Combarro, el pueblo de los hórreos.
Combarro, el pueblo de los hórreos. PACO NADAL
9. Combarro (Pontevedra)
Aunque en las rías gallegas el feísmo se apoderó de la arquitectura y los pueblos y ciudades crecieron sin mucho orden, aún quedan rincones encantadores en los que apreciar cómo fueron estas aldeas costeras. Y uno de los mejores ejemplos es esta pequeña localidad de la ría de Pontevedra en la que se conservan docenas de hórreos y cruceiros que dan por un lado a la rúa del Mar, la calle principal, y por otro a la ría; muchos se levantan sobre la roca viva. No quedan ya pueblos en todas las rías Baixas tan auténticos como Combarro, por eso fue declarado Conjunto Histórico Artístico. Un lugar para pasear, deleitarse con estas construcciones tan genuinamente gallegas y terminar la mañana en una taberna degustando mejillones, navajas y berberechos de la ría. Cerca queda el monasterio de San Xoan de Poio, con un hermoso claustro renacentista —el claustro de las Procesiones—  y un precioso entorno donde huele a mar.
Vista nocturna de la iglesia de SanJuan en Laguardia.
Vista nocturna de la iglesia de SanJuan en Laguardia. TURISMO DE LAGUARDIA
10. Laguardia (Álava)
Un pueblo fortaleza, amurallado, de calles estrechas donde aún manda la piedra. Un subsuelo horadado por kilómetros de túneles que sirvieron y sirven como bodegas, algunos de ellos horadados a seis metros de profundidad. Y un entorno de viñas trazadas de forma perfecta sobre suaves colinas donde toman cuerpo alguno de los que luego serán los mejores y más caros vinos de la denominación de origen La Rioja. Así es Laguardia, pueblo emblemático de La Rioja alavesa. En el interior del recinto amurallado destaca la iglesia de Santa María de los Reyes y su pórtico policromado; la torre abacial, que aún domina los contornos, y la plaza Mayor. Imprescindible en un día soleado, sentarse aquí en ella a tomar un vino de Rioja viendo bailar la jota a los muñecos del carillón.
Paisajes fascinantes para después de una cuarentena: diez pequeños pueblos de España con mucho encanto
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