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La gran farsa de los “pisos colmena”

Marc Olivé llevó a Madrid su historia llena de mentiras sobre unas viviendas con cápsulas para dormir que no existen, según advierte el que fue su socio


Los dos socios de Haibu 4.0., Eduardo Jausi (alias Eddie Wattenwil), con gorra negra; y Marc Olivé, con casco amarillo, durante el precinto de su piso colmena por parte de la Guardia Urbana de Barcelona, el 22 de octubre de 2018.

Los dos socios de Haibu 4.0., Eduardo Jausi (alias Eddie Wattenwil), con gorra negra; y Marc Olivé, con casco amarillo, durante el precinto de su piso colmena por parte de la Guardia Urbana de Barcelona, el 22 de octubre de 2018. MASSIMILIANO MINOCRI
Marc Olivé contesta al teléfono y lo primero que se escucha es su voz en una pelea con el camarero. El hombre que grita pidiendo que no le toquen las narices es el mismo personaje espigado, con lentes y barba, que ha aparecido cientos de veces en televisiones, radios y periódicos de medio mundo diciendo que su empresa, Haibu 4.0., va a revolucionar el mercado inmobiliario. Ha dicho que este mismo año habrá 600 personas viviendo en “pisos colmena” con pequeños habitáculos para dormir en Madrid y 1.500 en España. Al teléfono desde Barcelona, Olivé se disculpa porque dice que le ha tocado un camarero nuevo que no le conoce.
“Estoy aquí en una cafetería gigante donde he hecho 3.000 reuniones y enchufo el móvil y me dice que tengo que comer y yo, ¿te quieres esperar pollo?”.
Olivé, de 45 años, es un hombre lleno de energía que puede pasarse sin almorzar una hora y 12 minutos, hablando sobre su proyecto, pero no se caracteriza por la diplomacia. A una periodista de Eldiario.es le pareció insinuar que si el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, no regularizaba en cuatro meses sus viviendas recurriría a unos mercenarios. “Como me toque las narices van a venir mis amigos rusos a verlo”.
Esa agresividad no es su único defecto. Olivé es un mentiroso compulsivo, un narcisista y un estafador que lleva meses vendiendo humo a la prensa sobre pisos que en realidad no existen, según la persona que le ayudó a crear esta burbuja, Eduardo Jausi, el administrador único de Haibu 4.0. Jausi, de 66 años, habla por primera vez con la prensa de la verdad sobre Haibu 4.0. y sobre Olivé, su amigo y socio con quien rompió hace dos meses, cuando este último desembarcó en Madrid y comenzó a actuar sin permiso en nombre de la empresa.
Desde entonces Olivé ha impactado en la agenda de algunos grandes medios basados en Madrid donde tertulianos han pasado largo tiempo hablando sobre infravivienda y las casas Haibu. El alcalde Martínez-Almeida ha dicho que no darán licencias para estos habitáculos y su concejal en temas de urbanismo, Mariano Fuentes, ha tachado de "hacinamiento del sureste asiático". El Ayuntamiento de la ciudad más rica de España, Pozuelo, también ha salido al paso porque Olivé ha anunciado un piso de este tipo en ese municipio que bordea Madrid por el oeste.
Es una historia que conocen bien en Barcelona, donde comenzó en agosto de 2018 un proyecto cargado de mentiras y exageraciones que ha llegado demasiado lejos.
Marc Olivé el 18 de febrero del año pasado en Barcelona, mostrando una habitación colmena.
Marc Olivé el 18 de febrero del año pasado en Barcelona, mostrando una habitación colmena.
Olivé sin embargo, no quiere poner freno. Asegura por teléfono que el proyecto avanza a un ritmo imparable. Dice que este mismo fin de semana entrarán a vivir 75 personas en pisos en Madrid cuya ubicación no puede desvelar para que no se los cierren las autoridades ni les monten una protesta los "perroflautas". Tiene, asegura, inversores en Francia, Perú, Corea del Sur, Costa de Marfil y Sierra Leona. Algunos, dice, son países donde no les van a poner impedimentos legales porque todo es "Can Pixa", (cachondeo en catalán).
También revela un proyecto con la mayor cadena de supermercados del mundo, Walmart. Afirma que van a construir sus "pisos colmena" sobre los aparcamientos de los establecimientos de esta empresa estadounidense, que tiene 11.503 tiendas por todo el mundo. Como prueba, muestra unos diseños subidos a su web en los que aparece un prototipo sobre un supermercado de Walmart. Según él, es un win-win (ambos ganan): "Tendrán a 400 residentes viviendo en el parking que van a ser potenciales consumidores", dice él, pronosticando un mundo lleno de colmenas en lugares insospechados.
Uno de los falsos prototipos de viviendas de tipo
Uno de los falsos prototipos de viviendas de tipo "colmena" en aparcamientos de Walmart que Olivé ha anunciado como proyecto de Haibu.
Un portavoz de Walmart le dice a este periódico que el departamento legal está estudiando el uso indebido de su propiedad intelectual. “Walmart no tiene tiendas ni otro tipo establecimientos en España y al parecer Haibu está usando nuestro nombre y marca sin nuestro consentimiento. Vamos a analizar el asunto y estaremos en contacto con Haibu", dice el portavoz, Pedro Mucciolo.

Un inventor con muchos sueños

Olivé y Jausi son amigos desde hace más de 12 años. Les unió su pasión por la ingeniería, los inventos y las revoluciones sociales. Jausi pasaba por una etapa negra. Fue imputado en la trama de corrupción Gürtel por su papel como contable de Special Events, una de las empresas dirigidas por Francisco Correa que consiguieron ilegalmente contratos de entidades públicas controladas por el PP. Aún hoy sigue imputado en una de las múltiples piezas aún por juzgar, según fuentes jurídicas que trabajan en el caso. Su nombre quedó manchado y por eso empezó a usar un seudónimo, Eddie Wattenwil. Él asegura que es inocente, uno de decenas de empleados víctimas de las corruptelas del jefe Correa.
Olivé era un inventor con proyectos idealistas que, según su antigua web, soñaba con parar el cambio climático, modificar el capitalismo y conseguir agua para todos. Quería idear un tren transoceánico, un embudo eólico o una potabilizadora solar.
“La verdad es que me alegra el papel que me ha tocado en esta obra de teatro llamada Humanidad”, escribió. Según él, los inventores son personas muy diferentes. “Nos preocupamos por toda la humanidad como si fuese nuestra familia”.
En el verano de 2018 Olivé y Jausi conversaron mucho sobre la injusticia que supone la falta de vivienda asequible en las grandes ciudades. Creían que la solución podría venir aprovechando mejor el espacio dentro de las viviendas ya construidas, al estilo de los hoteles cápsula japoneses, de ahí que pensaran en el nombre Haibu, que en japonés significa colmena. Un día de agosto Olivé colgó carteles promoviendo la idea, según Jausi, sin siquiera avisarle. No tenían dinero, ni oficinas ni nada. Pero El Periódico se fijó en ellos y el 1 de septiembre apareció el primer artículo. En menos de una semana se habían hecho eco medios europeos como France 24 o The Guardian. Lo único que podían mostrar era una maqueta, pero en televisión solucionaban esa carencia mostrando imágenes de archivo de hoteles colmena en otros países o entrevistando a peatones espantados por la idea. Ellos apenas tenían tiempo para atender a todos los periodistas. Salieron en medios de Rusia, Japón, América Latina, Estados Unidos y una larga lista que tienen compilada a modo de hemeroteca en su web. Les ayudó en algunos programas una amiga de Olivé, Victoria Cerdán. Jausi apareció como Eddie Wattenwil entre otros en el programa de Ana Rosa.
Habían tocado una fibra sensible. Los llamados "pisos colmena" no dejaron a nadie indiferente. El Ayuntamiento de Barcelona de Ada Colau no tardó en descartarlos rotundamente porque consideraban indigno vivir en esas condiciones, pero otros vieron la idea con entusiasmo, según Jausi, entre ellos voluntarios que se prestaron a colaborar y más importante, inversores dispuestos a arriesgar su dinero.
Se montaron sobre la ola, narra Jausi. La idea era beneficiarse de esa atención gratuita para captar financiación. Cuando todo se calmara usarían los resquicios del sistema para legalizar sus pisos. Podrían conseguir una licencia de hostal, pero en lugar de turistas, ahí vivirían inquilinos permanentemente. Lo que proponía Haibu.4.0. en el fondo no era tan diferente de los "hoteles cabina" que ya existen en BilbaoNueva York o Tokio, por eso Jausi nunca entendió tanto revuelo. "En vez de tener literas donde hueles los pedos y los pies del vecino, lo nuestro eran habitaciones privadas".
Unos amigos de Olivé se gastaron 400.000 euros en dos "pisos colmena" en Barcelona, uno comprado y otro alquilado. Son los dos únicos que Haibu 4.0. ha tenido realmente, según Jausi. Uno para tres personas estaba en la calle Constitución 114, en el distrito de Sants-Montjuïc, y otro para una decena, en la Calle Rosselló 25, en el municipio colindante de L'Hospitalet.
Un piso en L’Hospitalet, antes de su clausura.
Un piso en L’Hospitalet, antes de su clausura. JOAN SÁNCHEZ
Operaron durante meses sin siquiera haber constituido la empresa. Dieron ese paso en marzo cuando la registraron como una sociedad limitada. Pero para entonces todo pintaba oscuro. Las autoridades barcelonesas les cerraron los pisos. Olivé y Jausi se peleaban a menudo sobre la estrategia. Jausi creía que había que guardar un perfil bajo, pero Olivé quería armar ruido y hacer declaraciones incendiarias. "Allí por donde pasas nos cierran las puertas de los ayuntamientos por tus comentarios sin sentido", le reprochó Jausi.
Olivé hizo caso omiso. Llegó a Madrid a diciembre con la idea de replicar lo que hicieron en Barcelona. Inflaba cifras de demandantes, hablaba de proyectos inexistentes, se plantaba en un solar y le decía a sus acompañantes, periodistas, inversores, quien fuera, que allí mismo iban a construir uno de sus pisos, una táctica muy usada por otros empresarios charlatanes.
Está recaudando 300 euros de señal a madrileños que quieran vivir en estas supuestas viviendas. Dice que les devolverá el dinero si los planes se frustran. Según él tiene 3.000 interesados. También misteriosos inversores por medio mundo. "Está todo el planeta mirándonos con expectativa". 
En la web, que él controla porque se maneja bien con la informática, muchas fotos son falsas. Los arquitectos barceloneses de una casa en Menorca que ha aparecido en una prestigiosa revista de arquitectura se llevaron esta semana una sorpresa al encontrar una foto de la lujosa vivienda en la web de Haibu 4.0.
Jausi, desde una playa en Tarragona, dice que todo es mentira. No hay más "pisos colmena" y nadie debería fiarse de Olivé. "Tuvimos inversores, créeme. Pero tú como inversor ¿qué harías si ves que insultas a un alcalde y le retas?", dice su exsocio.
"Acabará debajo de un puente. Para mí que le queda poca cuerda. Lo que me ha extrañado es que ha llegado a Madrid y le crean". Ya ha advertido a su viejo amigo que tomará acciones legales contra él. 
Reflexiona sobre todo este último episodio de su vida, y lamenta que pocos se hayan fijado en el fondo del asunto, el problema de dar un techo a gente que no tiene nada: "Nadie escribió sobre el proyecto, todo eran comentarios superfluos de los dichos de unos y otros sin llegar al fondo de la cuestión, que era el de ver la realidad de lo que está sucediendo en las ciudades españolas, unas 40.000 personas sin techo y sin soluciones por parte de los gobernantes".
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