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El Anak Krakatoa perdió dos tercios de altura y de volumen antes del tsunami

Este desplome puede ser el origen de las olas de hasta cinco metros metros que azotaron las costas del sur de Sumatra y del oeste de Java la noche del 22 de diciembre


FOTO: El volcán Anak Krakatau expulsa cenizas ardientes en una imagen tomada desde el mar el 28 de diciembre. / VÍDEO: Imágenes del volcán en erupción antes del tsunami del sábado pasado. ANTARA FOTO (REUTERS) / REUTERS
Indonesia investiga junto a científicos extranjeros cómo se produjo el tsunami de hace una semana en el estrecho de Sonda. En un principio se ha atribuido al desplome del volcán Anak Krakatoa, cuyo cráter ha perdido unos 200 metros de altura, pero no hay una versión oficial de la causa. Australia, Estados Unidos, Francia y Japón son los países con los que Indonesia comparte datos geológicos, según explica el ministro de Energía y Recursos Minerales indonesio, Ignasius Jonan.
El objetivo es aprender de la experiencia y mejorar la precisión de los análisis porque el tsunami del día 22 de diciembre en el estrecho de Sonda, que separa las islas de Java y Sumatra, fue el primero registrado en Indonesia que no tiene su origen en un terremoto. Las autoridades indonesias no han ofrecido hasta ahora una explicación oficial de la causa, aunque una de las hipótesis más recurrentes es que el desplome de una sección del volcán produjo el tsunami. El cráter se encuentra a unos 50 kilómetros de distancia de las zonas afectadas por el tsunami.
El Anak Krakatoa, nombre indonesio que significa hijo del Krakatoa, se alzaba en una isla del estrecho de Sonda a 340 metros sobre el nivel del mar pero, tras lo sucedido, su altura ha quedado reducida a 110 metros. Los investigadores han examinado imágenes tomadas vía satélite para calcular la cantidad de roca y ceniza que se desprendieron al mar y apuntan a que el volcán ha perdido más de dos tercios de su altura y volumen y gran parte de esta masa perdida podría haberse deslizado en un solo movimiento. La caída de esta sección en el mar puede ser el origen de las olas de hasta cinco metros metros que se abatieron en las costas del sur de Sumatra y del oeste de Java la noche del sábado 22 de diciembre.
En concreto, el Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos (PVMBG) ha estado estudiando imágenes de varios satélites radar, incluidos el Sentinel-1 de la Unión Europea y la plataforma alemana TerraSAR-X, según detalla la BBC. El radar tiene la ventaja de poder ver el suelo día o noche y de atravesar las nubes, lo que ha permitido realizar algunas mediciones iniciales de la estatura mermada de Anak Krakatoa, en particular en su lado occidental. “Perdió 150 millones de metros cúbicos. Su volumen actual es de 40 millones de metros cúbicos”, destaca en un tuit el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho.
Combo de imágenes cedido por la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA) que muestra el volcán Anak Krakatau antes y después del tsunami.
Combo de imágenes cedido por la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA) que muestra el volcán Anak Krakatau antes y después del tsunami.  EFE
No se sabe cuánta masa se perdió el 22 de diciembre y cuánta en los días siguientes y puede ser una de las claves que expliquen la catástrofe. Los científicos esperan poder averiguarlo una vez visiten el volcán y realicen estudios más detallados, algo que de momento es imposible ya que se ha impuesto una zona de acceso restringido en torno al volcán de cinco kilómetros.
Según la BBC, el colapso del Anak Krakatoa y la generación del tsunami se consideró un peligro potencial hace seis años, cuando los científicos incluso identificaron el flanco occidental del volcán como la sección con mayor probabilidad de desplomarse. El estudio, aunque apuntaba a un siniestro más grande, predijo hasta la altura de las olas y los tiempos de inundación costera, que fueron notablemente similares a lo que realmente sucedieron.
Pero este fue un tsunami del que nadie avisó y el oleaje cogió desprevenidas a miles de personas. A algunos indonesios les sorprendió la catástrofe acostados, a otros en casa frente el televisor o en la mesa o fuera de la vivienda. Cuando llegaron la olas, Wahid se encontraba haciendo albóndigas, que luego vende, en su domicilio de la aldea de Way Muli, en la provincia de Lampung, en Sumatra. Él sobrevivió, pero su casa sufrió daños importantes, como todas aquellas edificaciones construidas de madera y palma en vez de ladrillos y cemento. Los últimos datos oficiales de víctimas son de 426 muertos, 23 desaparecidos, 7.202 heridos y 40.386 desplazados.
El distrito de Pandeglang, en la provincia de Banten, en Java, es la zona más afectada, con 288 víctimas mortales. “Los desplazados todavía necesitan asistencia diaria y logística”, ha admitido este sábado Sutopo Purwo Nugroho en Twitter. La Cruz Roja y Médicos sin Fronteras son algunas de las organizaciones que prestan asistencia a los evacuados. Muchos de los desplazados aguardan que las autoridades les permitan regresar a sus casas, otros han decidido por sí mismos que recibirán 2019 en sus hogares o en los de familiares.
Las autoridades no dan todavía la luz verde porque el Anak Krakatoa no se ha calmado, es más, el jueves tuvieron que subir el nivel de alerta del dos al tres, en una escala de cuatro. Las cenizas que expulsa provocaron la cancelación de una veintena de vuelos comerciales y obligaron a redireccionar otros. Nadie puede garantizar que una nueva erupción no genere otro maremoto, con lo que las autoridades aconsejan a la población de ambos lados del estrecho de Sonda manterse alejada de la costa entre 500 y 1.000 metros.
El presidente del Consejo Indonesio de Ulemas, Ma'ruf Amin, ha dicho este sábado en un acto religioso para las víctimas en Banten que el tsunami que no fue un castigo divino. Amin, quien compite para la vicepresidencia del país en las elecciones del 17 de abril próximo, ha añadido que, no obstante, puede ser una prueba para probar la fe de los indonesios.
El de Sonda es el segundo tsunami de importancia que sufren los indonesios este año, tras el ocurrido el 28 de septiembre en la isla de Célebes que mató a 2.256 personas. El peor tsunami del que se tiene registro en Indonesia sucedió el 26 de diciembre de 2004 y causó 167.000 muertos en el país, además de otros 59.000 en 11 países bañados por el océano Índico, como Tailandia, India o Sri Lanka.
La peor erupción del Krakatoa data del año 1883. Ocurrió cuando el país estaba bajo dominio holandés y, de acuerdo con los documentos de esa etapa colonial, murieron como mínimo 36.000 personas debido a una serie de olas gigantes que arrasaron las costas del estrecho de Sonda. El estruendo, el sonido más potente registrado en la historia, se escuchó a más de 4.500 kilómetros de distancia y sus cenizas, expulsadas hasta a 80 kilómetros de altura, oscurecieron el cielo de la región durante días.
La explosión destruyó gran parte de la isla en la que se asentaba el volcán. En 1928, en la gran cuenca que se originó tras el colapso, apareció una nueva isla volcánica. De ahí salió el hijo del Krakatoa. Indonesia es uno de los países con mayor actividad sísmica. Es un archipiélago de 17.000 islas e islotes y 129 volcanes activos que se encuentra en el Anillo de Fuego del Pacífico, en el que se producen el 90% de los terremotos del mundo.
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