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La guerra sucia en el PP de Madrid precipita la caída de Cifuentes

Cifuentes atribuyó de manera implícita la filtración del vídeo de un hurto en un supermercado que precipitó su caída a sus enemigos en el PP de Madrid

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, espera en La Moncloa la llegada del presidente de México, Enrique Pena Nieto.

El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, espera en La Moncloa la llegada del presidente de México, Enrique Pena Nieto. SAMUEL SANCHEZ
Cristina Cifuentes dimitió este miércoles como presidenta de la Comunidad de Madrid tras resistirse a hacerlo durante 35 días pese a las irregularidades del máster que supuestamente cursó en la Universidad Rey Juan Carlos, investigadas por la Fiscalía. El golpe de gracia a la dirigente que se arrogó la condición de abanderada de la lucha contra la corrupción en su partido ha llegado con la difusión de un vídeo de 2011: en él aparece retenida por el hurto de dos botes de crema en un supermercado cuando era la número dos del Parlamento autónomo. Cifuentes ha atribuido de manera implícita la filtración a sus enemigos en el PP de Madrid, organización que preside y que en los últimos 15 años se ha convertido en el foco principal de casos de corrupción tan sonados como Gürtel, Púnica y Lezo.
Las intrigas que devoran al PP madrileño con especial énfasis en las dos últimas legislaturas en una maraña de tramas, algunas judicializadas, se han cobrado este miércoles la carrera política de la persona con la que, en teoría, el PP pretendía romper con los escándalos del pasado. Cifuentes, situada hasta hace un mes en una posición ventajosa junto al presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en las quinielas para suceder a Mariano Rajoy, renunció a la presidencia del Gobierno de Madrid tras conocerse que en 2011 fue sorprendida por los guardias de seguridad de un supermercado al hurtar dos cremas por importe de 40 euros. Un episodio que ella ha atribuido a un “error involuntario”.
Las consecuencias de la difusión de esa grabación en Okdiario no han podido ser más graves. Ya lo anticipaban las conversaciones e intercambios de mensajes que en el PP de Madrid corrían durante la madrugada: se sabía que la publicación de las imágenes era inminente y que requeriría de medidas drásticas. El presidente del Ejecutivo dio la orden de que la presidenta madrileña —el PP gobierna en cinco comunidades autónomas— presentara su renuncia antes de que diera comienzo al mediodía el pleno del Congreso sobre las enmiendas de totalidad al proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018.
Cifuentes no ha tenido otra que dimitir del principal cargo que desempeñaba, aunque se mantiene al frente del PP de Madrid y como diputada en el Parlamento regional. Eso sí, ha dedicado su última comparecencia como máxima autoridad de la Comunidad a denunciar implícitamente la procedencia del vídeo que le dio la puntilla: supuestamente, las propias filas del PP. “He sido espiada, se han hecho dosieres contra mi persona, algunos han circulado y circulan por las redacciones, he sido investigada desde hace años, mientras era delegada del Gobierno y no sé si también mientras he sido presidenta de Madrid (...) Esto no es de ahora. Viene de la época anterior”, afirmó en un acto en el que no admitió preguntas.
Tras calificar lo vivido el último mes como “campaña de acoso y derribo” contra su persona, ha añadido: “La tolerancia cero contra la corrupción tiene un precio”, en referencia a su colaboración con la justicia (aunque la oposición la considera insuficiente) para investigar los casos de supuesta corrupción de sus predecesores al frente del Gobierno madrileño.

Gürtel, Púnica y Lezo

Las maniobras oscuras a las que aludió Cifuentes han caracterizado al PP de Madrid en la última década y media. Desde el tamayazo, sin el que Esperanza Aguirre no habría sido presidenta de Madrid de 2003 a 2012, al espionaje ordenado presuntamente por el Gobierno de Aguirre a sus adversarios en el frente interno.
Por no hablar de los actos de Aguirre con cuya organización se lucró la trama Gürtel. O de las supuestas mordidas a cambio de contratos que se investigan en el caso Púnica, donde están imputados Francisco Granados, exsecretario general del PP de Madrid, e Ignacio González, expresidente de la Comunidad. González, vicepresidente de Madrid nueve años, presidente entre 2012 y 2015 —Rajoy eligió entonces a Cifuentes de candidata— y sucesor de Granados en la secretaría regional del PP, está imputado también en el caso Lezo por el supuesto saqueo del Canal de Isabel II.
Las comparecencias en los dos últimos meses en la comisión de investigación del Congreso relativa a la presunta financiación ilegal del PP solo han servido para evidenciar la animadversión entre Cifuentes, Granados y González. Pero el punto culminante lo dejó Granados en febrero, cuando declaró ante el juez del caso Púnica, para implicar a Cifuentes en la supuesta financiación irregular de las campañas electorales del PP madrileño, que aquella había mantenido “una relación sentimental conocida por todo el mundo con Ignacio González”.
Parte de los males actuales del PP, creen distintos responsables autonómicos y nacionales, se podrían haber mitigado. En marzo de 2017, un año después de la renuncia de Aguirre como líder del partido en Madrid, Cifuentes resultó elegida presidenta del PP madrileño con un respaldo superior al 93% tras un discurso en el que apeló a la “ética y la honestidad de la política”. Génova optó por repetir la fórmula tradicional, en la que la misma persona acapara el poder institucional y el orgánico, en vez de una bicefalia con la que se separaría el Gobierno regional de la dirección del partido. Pero la bicefalia habría suavizado una crisis como la que ha terminado costando la presidencia de la Comunidad a Cifuentes. Antes ya había perdido el favor, si lo tuvo, de buena parte de los diputados del PP. Los diputados aguirristas tienen muy presentes los tres años de legislatura en que Cifuentes les relegó al olvido.

CASI 30 AÑOS DE CARRERA POLÍTICA

]Precoz afiliación. Cristina Cifuentes se apuntó a las filas de Alianza Popular en 1980, con 16 años. Fue diputada del Parlamento madrileño de 1991 a 2012, donde ocupó diversos puestos, desde la portavocía de Educación a la secretaría primera de la Mesa. En 2003, con 39 años, pasó a ser portavoz adjunta del Grupo Popular, con Esperanza Aguirre como presidenta regional.
Delegada del Gobierno. Dejó el escaño para ocupar la Delegación de Gobierno de la Comunidad de Madrid el 16 de enero de 2012, a los 48 años, cargo que ostentó hasta el 13 de abril de 2015. Cuando comenzó a ejercer como delegada estaba matriculada en el máster de la Universidad Rey Juan Carlos que ha propiciado su caída.
Presidenta de Madrid. Su carrera avanzaba y parecía imparable en las últimas elecciones autonómicas. Fue investida presidenta de la Comunidad de Madrid el 25 de junio de 2015 con el apoyo de Ciudadanos, al no lograr una mayoría suficiente con los votos del PP. Este miércoles, un año y 10 meses después, ha presentado su dimisión.
Líder del PP madrileño. Cifuentes no ha renunciado a la presidencia del PP madrileño, que logró el 18 de marzo de 2017 con el apoyo del 93,3% de los militantes en la primera experiencia de primarias del partido.
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