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¿Qué canción escuchar durante el eclipse solar?


Hay quien sostiene que el inminente eclipse que recorrerá todo Estados Unidos y será visible de forma parcial en algunas zonas de España (también podremos verlo retransmitido por la NASA) no es cosa de brujería e incluso afirma que tendrá un gran valor científico, pues permitirá constatar de nuevo las teorías rarísimas de Einstein, hará posibles experimentos en torno al magnetismo solar, los rayos infrarrojos y, en fin, otras muchas investigaciones de notable interés. De acuerdo, todo eso está muy bien, pero es desviarse de lo fundamental en este asunto: la interpretación que Bonnie Tayler ofrecerá al mundo durante esos poco más de dos minutos de su tema «Total Eclipse of the Heart», una canción mítica de los años ochenta y uno de esos eventos que dan sentido a la vida. Al menos si se es uno de esos pocos privilegiados que estarán a bordo del crucero de lujo que lo alojará. Al resto nos queda tirar de YouTube o Spotify. Aunque bien pensado hay otras muchas canciones que nos han hablado sobre la luz del sol (o su falta), la luna y los eclipses y pueden resultar también idóneas para ese momento, qué mejor ocasión para recordarlas, votar nuestra favorita o añadirla abajo en los comentarios.
(La caja de voto se encuentra al final del artículo)
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«Alpha», de Vangelis
Cosmos: un viaje personal, la serie presentada por Carl Sagan dedicada a la astronomía, contó con una banda sonora formada por compositores clásicos junto a otros contemporáneos. Entre estos últimos se encontraba Vangelis, cuya música tiene una capacidad evocadora muy apropiada para especular sobre galaxias lejanas, sobre la expansión del universo o sobre si este es cóncavo o convexo. De las varias composiciones del autor griego a las que se recurrieron cabe destacar esta, que corresponde al álbum Albedo 0.39, publicado en 1976. Un fenómeno tan insólito y espectacular como el del lunes bien merece semejante sintonía para terminar de ponernos la carne de gallina.
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«Ain’t No Sunshine», de Bill Withers
A menudo suele identificarse al sol con el ser amado y su ausencia en el cielo con la soledad y el abandono, de manera que una ruptura sentimental tiene algo de eclipse que solo uno percibe. Al menos así lo percibía Bill Withers en este tema, que fue el que lo catapultó a la fama y para el que encontró inspiración en la película Dias de vino y rosas.
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«Here Comes the Sun», de The Beatles
Para un inglés contemplar el sol radiante en el cielo es un fenómeno tan insólito como para el resto del mundo presenciar un eclipse. Es normal, por tanto, que la música anglosajona rebose de temas celebrando ese momento mágico en que sus pieles rosáceas son bañadas por la luz del astro rey. Un acontecimiento que fue vivido por George Harrison en abril de 1969, al que dedicó este tema que formaría parte de Abbey Road y que podría servirnos para despedir el eclipse. El mencionado Carl Sagan intentó que esta canción fuera enviada como regalo a los extraterrestres en la sonda Voyager, aunque lamentablemente la discográfica se opuso.
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«Moonlight Shadow», de Mike Oldfield
Dado que un eclipse consiste básicamente en que la luna se nos pone delante haciéndonos sombra y que la luz de la luna no es más que la del sol reflejada, en lo fundamental el título de esta canción es una descripción acorde de lo que pasará. En esta caso la película que inspiró la canción fue Houdini, o eso ha afirmado en alguna ocasión el autor, aunque tanto la letra como el vídeo beban de los clichés del romanticismo decimonónico. Una canción muy hermosa en cualquier caso, ideal para ese momento y para cualquier otro posterior.
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«Bad Moon Rising», de Creedence Clearwater Revival
The Devil and Daniel Webster es una adaptación al cine de Fausto que despertó en la cabeza de John Fogerty la idea que dio lugar a este tema. El tono en que suena es dicharachero aunque si uno presta atención a la letra parece el teleprompter de Pedro Piqueras. Al fin y al cabo es lo que procede en caso de eclipse solar, pues es bien sabido que siempre han sido cosa de mal agüero, preludio de infinitas calamidades.
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«Now It’s Dark», de Anthrax
Como vemos en los ejemplos previos, siempre es interesante la manera en que música y cine pueden confluir, inspirándose mutuamente. La canción «Blue Velvet» de Bobby Vinton sirvió a David Lynch para dar forma a una película del mismo nombre, que a su vez estimuló la imaginación del grupo de thrash metal Anthrax.
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«Steal My Sunshine», de Len
Esta banda canadiense formada por dos hermanos a comienzos de los años noventa tuvo aquí su único éxito. Una canción que le alegra el día a cualquiera y cuyo estribillo no puede venir más a cuento.
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«Black Sun», de Death Cab For Cutie
Por lo paradójica y desconcertante que resulta, una de las imágenes poéticas más recurrentes en todas las épocas y lugares es la de un «sol negro», que es también como suele aludirse a los eclipses. Fue en su día un símbolo esotérico de las tribus germánicas que representaba el fin del mundo y también estuvo presente en la mitología precolombina, luego reutilizado por el nazismo y en general empleado desde entonces en toda clase de contextos. Desde un videojuego de Opera Soft llamado así, pasando por novelas, películas (en Conan el bárbaro era el estandarte del villano) o esta misma canción.
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«Black Hole Sun», de Soundgarden
El ámbito musical se ha visto sacudido este año por las muertes de Chester Bennington Chris Cornell. Este último era el vocalista de este grupo del que probablemente «Black Hole Sun» es su composición más conocida, que como en el caso anterior también alude a esa imagen de un sol negro.
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«Black Moon», de Black Sabbath
Claro que en un eclipse si hay un sol negro también puede hablarse de una luna negra, al estar ambos superpuestos. A ella se refería este tema de 1989 cargado de alusiones satánicas, como es marca de la casa.
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«La Luna», de Belinda Carlisle
Y qué decir del incontable número de canciones que han versado de una u otra forma en torno a nuestro pálido satélite, esté o no interponiéndose entre el sol y nosotros. Belinda Carlisle inició una carrera en solitario tras formar parte del grupo The Go-Go’s, que estuvo jalonada por éxitos como este en el que le canta a la luna sin levantarse siquiera de la cama. Como también lo hizo en su día Mecano, casi siempre el influjo de la luna se asocia a romances apasionados y en ocasiones trágicos.
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«Eclipse», de Pink Floyd
Con semejante título esta canción, perteneciente al álbum The Dark Side of the Moon, no podía quedarse fuera. La interpretación que da un músico de su propia obra es solo una más y no ha de ser la única válida, pues la gracia del arte está en lo que pueda significar para cada uno. De todas formas puede tener su interés y en este caso, según han explicado los componentes del grupo, el eclipse del que hablan deberíamos entenderlo como un símbolo moral, ya que la luz y la oscuridad serían el bien y el mal presentes en el interior de cada uno de nosotros.
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«Total Eclipse of the Heart», de Bonnie Tyler
Terminamos con ella, cómo no. La letra, como otras de esta cantante, es de un arrebato sexual que parece que estuviera poseída, aliñada con imágenes poéticas tremendas como «el sonido de mis lágrimas». El vídeo resultó aún mejor si cabe, con ninjas bailarines y otras cosas directamente inenarrables, una maravilla que corresponde a quien fue director también de Los inmortales, Russell Mulcahy. En fin, para inmortal este clásico del pop, que adquirirá treinta y cuatro años después todo su significado: intuimos que el momento culminante será aquel en el que cante «But now there’s only love in the dark», en el que la música, el eclipse, el crucero y el espectador serán Uno.
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