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Excarterista amplía negocio con sus restaurantes turísticos en Lisboa

Clientes incautos pagan 120 euros por un plato de bacalao o 50 euros por una cerveza


El nombre de Made in Correiros ya no aparece en el toldo del restaurante lisboeta.

La calle de Correeiros, en el centro de Lisboa, es conocida por sus restaurantes populares donde el camarero sale a la calle para ofrecer menús en media docena de idiomas, con decenas de fotos y  precios —baratos— bien visibles. En la calle de Correeiros hay algún buen restaurante, como el João do Grão, que ofrece excelente bacalao por 9,90 euros, y hay otros que lo cobran a 120 euros... si el turista se descuida.
Desde hace un año, diferentes asociaciones de consumidores han recibido quejas de clientes del restaurante Made in Correeiros por cobrarles un simple bacalao a 120 euros, y una parrillada de marisco (unas almejas con gambas, calamares y mejillones) a 250 euros. También hay otros restaurantes con precios sorpresa en la misma calle, como el Obrigado Lisboa. La autoridad competente (DECO) dice que no puede sancionar, que todo es legal, que los precios están en la carta, eso sí, escondidos. DECO recuerda que no es delito cobrar precios abusivos, siempre que estén en la carta.
El excarterista Xula ha dejado el tranvía 28 y ha abierto tres restaurantes donde engaña a los turistas
El timo es siempre el mismo, el turista mira la carta, ve los módicos precios y se relaja, entonces el camarero le ofrece otros platos del día, se inclina por la supuesta "frescura" y no se da cuenta de su error hasta que paga. Cuando se quejan, misteriosamente aparece en la carta que les enseñan los precios de esos platos que antes ni habían visto.
Si la autoridad competente no vale para mucho, parece que la publicidad en las redes sociales sí. TripAdvisor y otras webs advierten del timo del “peor restaurante del mundo”, como dice un cliente del Made in Correeiros; pero si Internet va rápido, el dueño de estos restaurantes-timo aún lo es más. No para de cambiar de nombre a sus restaurantes o, simplemente, de quitárselos.
Obrigado Lisboa, otro de los restaurantes de Xula.
Obrigado Lisboa, otro de los restaurantes de Xula. J. M.
El Made in Correeiros hace poco se llamaba Portugal no Prato; y el actual Obrigado Portugal antes era Rio Ceira, también masacrado en las redes; en la misma calle hay otros restaurantes sin nombre y de estética similar —muchas fotos de los platos en la calle, con sus precios bien a la vista en muchos idiomas—. La mala fama de Made in Correeiros en los medios de comunicación ha hecho que el nombre desapareciera de su toldo esta misma semana.
— ¿Oiga?, preguntamos a una peluquera de enfrente. ¿No es ese el restaurante Made in Correiros? ¿Desapareció el nombre?
La señora sonríe y se encoge de hombros. No quieren hablar, hay moros en la costa, muchos, y de vez en cuando algaradas entre camareros de restaurantes decentes y los otros, que les arruinan el negocio por contagio.
Según una investigación del Observador, detrás de estos restaurantes que timan a los turistas está José Cardoso, Xula, un excarterista del tranvía 28 en la Baixa, el mismo barrio donde tiene varios de sus restaurantes.
Xula fue un carterista muy popular en los años noventa, popular por las veces que fue detenido por la policía, imputado en 40 procesos aunque nunca condenado. Según la Policía, dirigía una banda de rateros en el metro y el tranvía 28, el más empleado por los turistas. A partir del año 2009, con el aumento de la vigilancia en el metro, Xula se centró en el tranvía únicamente, pero desde 2012 vio en la restauración una mayor fuente de ingresos, y más respetable.
Desde 2012, y con el auge del turismo, Xula ha ampliado el negocio de restauración al menos a tres restaurantes, en los que aparte de la sorpresa de una mariscada por 250 euros, cobra también una cerveza —que se pide siempre sin mirar precios— desde los 15 euros a los 50 euros. La autoridad lisboeta solo ha realizado inspecciones de sanidad en sus establecimientos, que ha superado sin problemas. Xula siempre fue muy limpio en sus negocios. Sin embargo, la popular calle de Correeiros empieza a ser evitada por los turistas.
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