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Rajoy y Rivera reeditarán su pacto tras la crisis por la corrupción del PP

En el PP tampoco saben a qué atenerse cuando sellan un acuerdo en privado con Ciudadanos


La moción de desconfianza que preocupa a Mariano Rajoy para asentar de verdad la legislatura es la de su teórico aliado de investidura: Ciudadanos. La relación atraviesa, en público, uno de sus peores momentos por los constantes casos de corrupción que asolan al PP. Albert Rivera no se fía de la capacidad de regeneración de Rajoy y en el PP tampoco saben a qué atenerse cuando sellan un pacto en privado con Ciudadanos y creen que basan su supervivencia política solo en los escándalos populares. En privado, ambos partidos se preparan para reeditar y hacer balance este verano de su primer año de relación.

Reunion de Mariano Rajoy y Albert Rivera.

Sin gran solemnidad y con alusiones sarcásticas al pacto de los Toros de Guisando, Rajoy y Rivera se plantaron en una sala normal de un Congreso de los Diputados abierto especialmente el domingo 30 de agosto del año pasado y certificaron su acuerdo de investidura con 100 medidas básicas a poner en práctica. Se dieron un apretón de manos y sus lugartenientes en la cámara, Rafael Hernando y Juan Carlos Girauta, firmaron el documento.
“Pese a los fuegos artificiales tan aparentes, tras los que parece que no estamos de acuerdo en nada, en realidad estamos preparando ya el acto para conmemorar este verano el primer aniversario de ese pacto”, aclara uno de los 12 componentes de la dirección del PP que participaron en aquella compleja negociación. Rajoy y Rivera volverán a convocarse este verano, probablemente de nuevo a finales de agosto coincidiendo con la fecha de la firma original, para efectuar un balance de lo conseguido en este periodo y reeditar su decisión política de dar recorrido a la legislatura.
La difícil investidura de Rajoy, el respaldo al techo de gasto, la aprobación de los Presupuestos para 2017, el consenso buscado y logrado para responder al desafío catalán y otras muchas medidas negociadas por el PP y Ciudadanos no esconden, sin embargo, su tensa relación siempre en el alambre. En el PP argumentan que todo obedece a que Ciudadanos solo encuentra sentido político y electoral a su existencia en la denuncia correosa e implacable de sus casos de corrupción y reconocen que ese marcaje lo empantana todo. En la dirección de Ciudadanos tampoco niegan que su nacimiento y razón de ser viene marcada por su exigencia de regeneración de la vida política española y sobre todo del PP, pero apostillan que eso ya lo sabían desde el comienzo Rajoy y su partido.
Investigar en el Congreso
Rajoy conocía efectivamente que una de las exigencias irrenunciables de Ciudadanos requería la creación de una comisión de investigación en el Congreso“relativa a la presunta financiación ilegal del Partido Popular”. El PP se tragó esas “lentejas”, como las catalogó su coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, pensando en realidad que más tarde, con la legislatura arrancada, el partido de Rivera cedería, miraría para otro lado o revisaría a la baja su alcance. No ha sido así y el pasado marzo Ciudadanos impulsó la formación de esa comisión con PSOE y Podemos y forzó al PP a tener que digerirla sin gran entusiasmo. Los populares se pusieron en contacto en privado con los representantes de Ciudadanos para intentar delimitar el alcance de esas indagaciones y ahí volvieron a saltar las alarmas.
En el PP defienden que acordaron con Ciudadanos acotar los trabajos de esa comisión al periodo desde el que Rajoy empezó a ser el presidente de ese partido. Es decir, desde 2004 y hasta la actualidad, aunque en público esgrimieron que debía ceñirse únicamente a la anterior legislatura. Los portavoces del PP, Rafael Hernando y Martínez-Maillo, así lo hablaron con Miguel Gutiérrez y Toni Cantó, secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos y portavoz en esa comisión. En este partido precisan que esos contactos y compromisos se abordaron, pero indicando siempre a sus interlocutores que si otros partidos demandaban más indagaciones y más comparecencias ellos no podrían ni querrían negarlas.
Fuentes de Ciudadanos avanzan que cumplirán su palabra y no requerirán datos ni documentación ni comparecientes de épocas del PP anteriores a 2004, ni siquiera de la etapa de la presidencia de José María Aznar, que coincidió en gran parte con el nacimiento de la trama Gürtel en su seno. Cesión que también ha levantado susceptibilidades en el PP en la semana en que Rivera acudió a dictar una conferencia invitado por Aznar.
El resultado de esas negociaciones discretas sobre esa comisión lleva a la dirección del PP a concluir que no se deben fiar demasiado de Rivera y su partido en general, y, menos aún, cuando se trata de asuntos relacionados con su corrupción, que han convertido en su leitmotiv. Cuando la semana pasada Ciudadanos volvió a refrendar con PSOE y Podemos que el recorrido de esa comisión sobre los casos oscuros del PP no tendría límites temporales ni territoriales, resurgió la indignación en Génova 13.
“Hay dos problemas con Ciudadanos. Uno es profundo, y es que tenemos la convicción de que el futuro de ese partido solo depende de que al PP le vaya muy mal, especialmente en materia de corrupción, para que a ellos les vaya bien. Y el otro es más táctico, y es que son un socio o aliado que se apunta a todas las juergas con PSOE y Podemos”, recalca uno de los vicesecretarios nacionales de los populares.
En el PP ironizan con que “Rivera se cree el [Emmanuel] Macron español”, en alusión al presidente francés que ha basado su fulgurante éxito con su nuevo partido en la regeneración política.
Otro de los vicesecretarios nacionales del PP insiste en la idea de que “Ciudadanos y Rivera se ceban en explotar su corrupción porque la situación económica va bien y constatan que no tienen sentido sin la corrupción y aún lo tendrán menos según se acerquen las elecciones y la gente empiece a pensar de manera más responsable en su bienestar y menos en los escándalos a la hora de votar”. Las encuestas publicadas estos días ratifican esa teoría de que Ciudadanos está cosechando más adhesiones en uno de los peores momentos del PP en cuanto a corrupción. Los sondeos de Metroscopia reflejan así que el partido de Rivera ha subido del 13% que logró en las últimas elecciones al 18,7% ahora en junio frente a la caída del PP del 33% al 25%.
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