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Tecnología

Estas son las 'apps' que las grandes empresas no quieren que conozcas

Las compañías desarrollan aplicaciones con objetivos ocultos, como recopilar información de mercado o de los usuarios... a través de dispositivos ajenos



Estas son las 'apps' que las grandes empresas no quieren que conozcas

Las grandes compañías cada vez conocen mejor el perfil de sus usuarios o potenciales clientes. ¿Cómo lo consiguen? A la vieja usanza: sirviéndose de un constante seguimiento, un trackeo que no solo hace más efectivos sus impactos a nivel publicitario, sino que también optimiza determinados productos y redirige al consumidor a nuevas necesidades.

Que las aplicaciones para smartphones son capaces de hacer análisis del comportamiento de sus dueños no es ningún misterio. Existen paneles como los audímetros de televisión en los que las personas aceptan descargar una determinada aplicación que hace seguimiento de qué otras apps usan y qué sites visitan. El usuario siempre es consciente de ello. Pero también hay aplicaciones que permiten hacer seguimientos bastante más afinados en segundo plano, facilitando detalles como la ubicación o los momentos de conexión.

Para que una app pueda hacer un análisis del comportamiento de un comprador, o bien está explícitamente dedicada a ello o es más un malware que un app. “Si te descargas una app, por ejemplo, de linterna, y de repente está acumulando datos de qué apps abres, o en qué urls navegas, eso no debería estar pasando y entraría dentro del entorno de malware o virus, apps fraudulentas, en definitiva”, dice Rubén Bastón, experto en marketing digital de Elogia, una agencia especializada en comercio digital.
Getty Images
Es cierto que en la mayoría de los casos, cada aplicación se dirige a un segmento determinado para poder comunicarse con el perfil de usuario preciso. El conocimiento tecnológico y las necesidades de información de un millennial no son los mismos que los de una ama de casa, por ejemplo, aunque ambos perfiles puedan ser consumidores de las mismas marcas y por lo tanto, de las llamadas apps ocultas: aquellas que en algunos dispositivos se pueden esconder o guardar en el móvil, de tal modo que nadie sepa, haciendo uso del mismo, que están instaladas. “Desde el punto de vista de una compañía, una app oculta es aquella que no se crea pensada para subir a los almacenes de aplicaciones (App Store, Google Play, etcétera), sino para dar servicio a un número cerrado de personas. No están visibles o accesibles a través de los storesstores habituales”, explica Bastón. De hecho, nos cuenta que desde Elogia se encuentran trabajando en Winnies, una app oculta para gestionar y promover el uso de un sistema de reconocimiento del trabajo entre los compañeros, a través de la cual se invita a que cualquier miembro del equipo pueda reconocer a otro.
  • Grandes compañías
Las intranets de las grandes compañías que deciden distribuir su sistema de comunicación a través de una aplicación abierta a sus empleados son, por lo tanto, un buen ejemplo. También en el ámbito de los recursos humanos encontramos apps en las que se sustancian todos los pasos del proceso de formación de un recurso al llegar a una empresa, así como en el universo de la gamificación: apps solo para empleados con dinámicas de integración o formación continua mediante el juego. ¿Ejemplos? Los hay, aunque no se comunique al público su existencia al considerarse una ventaja competitiva o parte de su especial metodología de trabajo.
Inditex, por ejemplo, cuenta con una app interna para empleados con información y ventajas en cuanto a descuentos en viajes. Si echamos un vistazo a otro gigante, Apple, encontramos algunas apps exclusivas para sus trabajadores que han saltado a los focos en casos muy determinados. Entre otros, la pérdida de algún prototipo del móvil por parte de un empleado: Apple Connect (que facilita una red wifi privada solo para empleados), Daily Download (app de noticias internas de la compañía) o Red Zone Mobile (destinada a managers de tiendas Apple en la que es posible comparar resultados con otras tiendas). Cabe destacar que en EE UU hay agencias de desarrollo de apps, como Netpresenter, que ofrecen como producto la creación de aplicaciones corporativas.
Álvaro Alcañiz, director de marketing de Upplication, va más allá. “Existen dos vertientes de apps ocultas. La primera, mediante las que las empresas pueden acceder a información de los consumidores finales y desarrollar futuros perfiles, y la segunda, son apps de gestión de archivos en la nube: gestores de correo y similares, que generalmente suelen pertenecer a grandes multinacionales tecnológicas como Google, Apple, Microsoft, etc. Cuando son utilizadas desde los móviles o tablets que las empresas ponen a disposición de sus empleados, pueden acceder a información sobre los negocios de dichas empresas”.
  • En busca de datos
Alrededor del 70% del tráfico en internet se lleva a cabo a través de los dispositivos móviles. Las empresas no se quedan al margen de esta tendencia: están adaptando todos los procesos internos a este soporte, entre ellos la comunicación, las herramientas comerciales, onboarding y contratación, formación o gestión del desconocimiento, entre otros. Tal y como afirma Roger Pastor, cofundador de Pangea Reality, “el petróleo del siglo XXI son los datos, y las empresas se están empezando a dar cuenta de la importancia de procesar correctamente el big data. Cualquier herramienta que permita acumular datos de forma inteligente para después utilizarla por el bien de la empresa tiene recorrido si conecta con las necesidades e intereses de los usuarios”.
El proceso de transformación mobile de las empresas españolas tiene carencias. Según Upplication, destaca “tanto la falta de estructuras internas optimizadas para la gestión de los datos, como de perfiles cualificados dentro de las mismas que sepan utilizar e interpretar toda esta cantidad de información disponible”. Por otra parte, Elogia lamenta el desconocimiento que existe a la hora de entender la verdadera utilidad de una aplicación móvil: “Se han generado muchos proyectos de aplicaciones móviles que no tenían sentido. Para que esté justificado hacer una app, aunque suene obvio, debe esperarse que haya un consumo recurrente del producto, sea porque hay mucha rotación del mismo, porque el usuario entra muy a menudo o porque se da un servicio extra en la app que impulsa que vuelva”.
El futuro pasa por definir herramientas que ya existen aparecidas en medio de la gigantesca oleada de transformación digital. ¿Qué se pude esperar de las apps que recogen información de navegación sin que el usuario lo sepa? Los expertos coinciden en que no tienen hueco real en el mercado, más allá de ser usadas de forma táctica y privada por el creador y responsable hasta ser descubierto. Su muerte está cantada.
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