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El Gobierno promete más policías y máquinas nuevas para evitar el caos del Prat

El aeropuerto sufre colas de hasta tres horas en los controles de pasaportes



El aeropuerto de Barcelona-El Prat vuelve a revivir este mes las largas colas de espera, el enojo de los turistas que se quedan en tierra y el colapso en los mostradores de reclamaciones. Cientos de pasajeros extracomunitarios han llegado a aguardar hasta tres horas para que un policía examine su pasaporte y les dé el visto bueno para ir hacia la puerta de embarque o salir del aeródromo. La razón ha sido la insuficiencia de policías para hacer frente a la intensificación de los controles fronterizos en el espacio Schengen, que ha llevado al aeropuerto al límite en los días punta. A las puertas del verano y tras las quejas del sector turístico, este miércoles el Gobierno anunció medidas para que El Prat recupere la normalidad.
El último incidente grave tuvo lugar la madrugada del lunes, cuando las colas ante los puestos policiales llegaron a ser de más de tres horas y afectaron incluso a los controles de seguridad. El miércoles la mañana arrancó tranquila, pero alrededor de las 11 regresaron las colas, informa Antón Rosa. “Llevamos casi una hora esperando. El servicio en Estados Unidos es más rápido”, se quejaba Shawn, que viajaba con un grupo de amigos desde Nueva York.
Lo mismo contaba Joanne, que volaba desde Carolina del Norte. “La espera ha sido excepcionalmente larga”, decía. Caterina, una turista de São Carlos (Brasil), también lamentaba haber aguardado ya más de 60 minutos antes en Madrid. “Venimos de un viaje larguísimo para que ahora nos hagan pasar por estas colas kilométricas”, lamentaba.
La situación ha inquietado al sector turístico, sobre todo a las puertas de otro verano que se prevé récord en llegada de viajeros y en el que se estrenarán las nuevas rutas intercontinentales de Norwegian y Level, cuyos pasajeros deberán pasar por el control de pasaportes. “Nos hemos encontrado con clientes que han perdido tanto vuelos de ida como de vuelta. Muchos vuelos alimentan los cruceros por el Mediterráneo que salen de Barcelona. Y algunos clientes no han llegado a tiempo y han tenido que coger un avión para incorporarse en la siguiente escala”, lamentó el presidente de la Asociación Catalana de Agencias de Viajes, Martí Sarrate. Las administraciones no pudieron precisar cuánta gente ha perdido vuelos, pero el consejero de Empresa de la Generalitat, Jordi Baiget, aseguró que las reclamaciones en su expositor del Prat han aumentado “de forma exponencial”.
La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT)remitió el viernes una carta a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, y al consejero de Interior de la Generalitat, Jordi Jané, para pedir una reunión urgente y “soluciones inmediatas” al colapso. “Es absolutamente grotesco. Hace tiempo que sabían que esas medidas debían ponerse en marcha”, resumió el presidente de CEHAT, Joan Molas.

Plantón del delegado del Gobierno

La alarma se encendió en especial el lunes, cuando la Policía Nacional afirmó que las colas se repetirían a pesar de los 40 agentes de refuerzo que llegaron la semana pasada. El secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, explicó que el Ministerio del Interior y Aena comprarán 450 nuevos verificadores para el conjunto de los aeropuertos, de los cuales 40 se instalarán en El Prat. De estos, 20 llegarán la semana que viene. Además, anunció que se incorporarán entre 40 y 50 agentes más.
La irritación del sector con el Gobierno se debe a que el pasado 26 de abril las Administraciones catalanas y los empresarios ya alertaron de que El Prat no estaba preparado para los nuevos controles fronterizos. “El Ayuntamiento y la Cámara de Comercio avisaron al Ministerio de Fomento”, denunció el alcalde accidental de Barcelona, Jaume Collboni.
La Generalitat, los ayuntamientos de Barcelona y El Prat y la Cámara de Comercio se reunieron este miércoles para crear una comisión de seguimiento. Pese al plantón del delegado del Gobierno, Enric Millo, y la directora del aeropuerto, Sonia Corrochano, el Ejecutivo catalán rebajó el tono y pidió la “colaboración” del Estado. “La situación es grave y el nivel de improvisación es estridente y clamoroso”, denunció el consejero de Territorio, Josep Rull, quien aun así insistió: “Queremos que el Gobierno y Aena formen parte de la solución, no del problema”.

UN PROBLEMA CONCENTRADO EN BARCELONA

El Gobierno ha asegurado que los problemas de colas en los aeropuertos no son exclusivos de El Prat, ya que responden a los nuevos controles de seguridad de pasaportes, que entraron en vigor en abril, y que comportan que los pasajeros tengan que mostrar sus documentos identificativos al entrar y salir del espacio Schengen. Sin embargo, los atascos de estos días no se viven con la misma incidencia en otros aeropuertos.
En el aeropuerto de Madrid Barajas, el mayor de la red de Aena, la situación era de absoluta normalidad en la mañana del miércoles. No se registraron largas colas ni en llegadas ni salidas. "Había gente, pero ha sido muy rápido", explicaba la venezolana Layma Peña, que llegó a Madrid procedente de Houston (EE UU). Otros pasajeros de vuelos transatlánticos tuvieron una experiencia similar. Asimismo, en la zona de salidas, la aglomeración de personas no era superior a la capacidad de los controles de seguridad. "No hay mucho lío, aunque depende de las horas y días de más afluencia", apuntaban operarios del aeropuerto, que reconocen que con los nuevos controles sí que se han vivido algunas jornadas de más "atasco", pero nada dramático.
La situación en el aeropuerto de Palma de Mallorca es diferente. Hay colas, pero tienen viso de solucionarse pronto. La Confederación Española de Policía denuncia que se han registrado puntualmente esperas de hasta dos horas en las cabinas de control de pasaportes cuando se juntaron varios vuelos procedentes de Reino Unido, Suiza, o algunas repúblicas bálticas. El portavoz del sindicato en las islas, David Pola, explica que los primeros problemas se detectaron en Semana Santa con esperas de más de dos horas para la verificación del pasaporte debido a la falta de personal. Durante la crisis se recortaron los efectivos un 30%, apunta. Sin embargo, se espera que se solvente el problema en breve una vez que el Ministerio del Interior ha aprobado el traslado inmediato de 36 nuevos agentes —11 policías y 25 de prácticas— para realizar las tareas de control de pasaportes, así como el envío de nuevos aparatos de verificación de documentos.
En el caso del aeropuerto Pablo Ruiz Picasso de Málaga, no se han detectado incidencias ni esperas más elevadas. Tampoco en las instalaciones de Valencia o Alicante, con menos tráfico y pocos vuelos extracomunitarios, se han producido problemas.
Con información de Lucía Bohórquez,Raúl LimónHugo Gutiérrez y Maria Josep Serra.
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