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Setenta años fiel a la Reina pero infiel a su esposa

Felipe de Edimburgo ha permanecido junto a Isabel II como un poder en la sombra sin renunciar a otra vida lejos de palacio


Isabel II y Felipe de Edimburgo por las calles de Londres.

La primera temporada de la serie The Crown ha permitido recordar cómo fue la historia de amor de una joven Isabel de Inglaterra con un oficial de la marina llamado Felipe, nacido del matrimonio de Andrés de Grecia y Dinamarca y de Alicia de Battenberg, y cómo la pareja se vio sorprendida por la repentina muerte de Jorge VI y el ascenso al trono de la joven princesa. Todo ello supuso un cisma en su feliz matrimonio. Felipe no perdonó a su esposa que mantuviera el apellido Windsor y que le obligara a retirarse del Ejército para acompañarla en la tarea de dirigir una de las casas reales más importantes del mundo.
Durante 70 años el duque de Edimburgo ha sido un trabajador fiel a la Corona, a la que ha servido con total dedicación, pero un hombre infiel que buscó consuelo y reconocimiento lejos de los palacios donde era Isabel II quien gozaba de todo el protagonismo.
Durante estos años, Felipe ha sido el hombre que caminaba siempre dos pasos por detrás de la reina de Inglaterra, aunque en privado mantiene una cercanía que le permite influir en algunas de las decisiones que toma su esposa. A pesar de que el duque anunció el jueves que se retira de la vida oficial a punto de cumplir 96 años, seguirá siendo una voz a la que Isabel II continuará escuchando.
El duque de Edimburgo en el cortejo fúnebre de Diana de Gales.
El duque de Edimburgo en el cortejo fúnebre de Diana de Gales.  AFP
El duque de Edimburgo ha sido siempre un hombre polémico y ha disfrutado de ello. Los comentaristas más monárquicos subrayan que detrás de sus meteduras de pata se esconde un gran sentido del humor y el espíritu libre de un hombreque pertenece a una generación pasada, que ni puede, ni quiere, ni debe cambiar. Y destacan, sobre todo, la buena pareja que hace con la reina: ella, de profesionalidad indiscutida, es fría como un témpano y de muy pocas palabras; él es dicharachero y cálido aunque su probado clasismo y sus amagos racistas ponen en cuestión esa calidez.
A Felipe de Edimburgo se le atribuyen decenas de anécdotas y conflictos. El más sonado es el que mantiene desde hace años con su hijo Carlos. En varias ocasiones ha dejado claro que no le gusta ni su proceder ni su forma de ser. El punto de inflexión llegó cuando el heredero decidió casarse con Diana de Gales. El duque fue uno de los grandes enemigos en palacio de Lady Di. La aceptó por obligación cuando contrajo matrimonio con el heredero e incluso medió para que la pareja no se separara. Quiso, como él mismo ha hecho, que los príncipes de Gales mantuvieran las apariencias de pareja. Y cuando decidieron divorciarse la reina y él organizaron una reunión para que se reconciliaran.
Isabel y Felipe, con sus dos hijos mayores.
Isabel y Felipe, con sus dos hijos mayores. AFP
Hay una carta que ha salido a la luz tras la muerte de Diana en la que Felipe escribe a su hijo expresando su decepción por sus relaciones extramaritales. Sin embargo, puso a Diana de Gales en su lista negra tras la entrevista que concedió a la televisión para contar precisamente estas historias extramatrimoniales de Carlos de Inglaterra. A Camilla Parker-Bowles tampoco la aguanta. Carlos ha hablado en más de una ocasión de la falta de cariño que sufrió por parte de sus padres.
Carlos y Diana, el día de su boda con el duque de Edimburgo.
Carlos y Diana, el día de su boda con el duque de Edimburgo.  TIM GRAHAM/GETTY IMAGES
Cuando Diana murió en 1997 Felipe participó en su funeral, caminando junto a sus dos nietos en el cortejo fúnebre —con ellos mantiene una cordial relación—. Semanas más tarde Mohamed Al Fayed, padre de Doddi —pareja de Lady Di en esos momentos y que también falleció en el accidente de París—, afirmó que el duque había ordenado la muerte de la princesa y que el accidente fue un montaje. La investigación sobre la muerte de Diana concluyó en 2008 que no había pruebas de una conspiración.
Un documental emitido hace dos años por el Canal 5 de la televisión británica generó una notable inquietud en Buckingham. En él se indagó en los entresijos del matrimonio real y en las crisis por los líos de faldas de Felipe, incluyendo la escapada con una misteriosa mujer en el yate Britannia o las noches de juerga en un club del Soho, donde frecuentaba a las showgirls.
En el pasado también se le atribuyó una relación con Zsa Zsa Gabor. Igualmente se habló de su fijación por otra actriz, Patricia Hodge. “El duque necesitaba una válvula de escape”, aseguraba en el programa el historiador Piers Brendan. “La reina se llegó a mostrar perturbada, especialmente cuando volvía oliendo a Oporto", llegaba a asegurar Brendan. Pero observadores de palacio afirman que fue junto a Lady Penny Brabourne, 30 años más joven que él, con quien encontró el amor maduro. Oficialmente, se trató de una entrañable amistad pero alguna que otra foto robada demostró que el duque tenía otra reina lejos de palacio.
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