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El PP aguarda la revancha frente a “los justicieros” de Ciudadanos

La relación política entre el partido de Rajoy y de Rivera se vuelve a tensar al máximo y los populares reabren el debate de la presunción de inocencia



Ciudadanos cree que ha ganado un partido al PP en Murcia y los populares no han digerido bien esa derrota. El PP se guarda la revancha. En plena negociación final sobre los presupuestos para 2017, las conversaciones y presiones sobre Murcia han empantanado de nuevo esas complejas relaciones. El malestar es enorme y mutuo. El PP culpa al partido de Albert Rivera de actuar ante la exigencia de dimisión de Pedro Antonio Sánchez como “justicieros”, como los descalificó Fernando Martínez Maillo, el coordinador general, y pretende reabrir el debate de la presunción de inocencia en política.
Los 32 escaños de Ciudadanos son indispensables para sacar adelante los presupuestos de 2017, que ayer presentó Cristóbal Montoro en el Congreso. El Gobierno de Mariano Rajoy pretende, además, asentar su precaria estabilidad parlamentaria más allá de las cuentas públicas de este ejercicio con acuerdos políticos de más alcance, como el labrado ya con Coalición Canaria. Los contactos con PNV y Ciudadanos parecen encaminados pero ni el PP ni Rajoy se acaban de fiar de las directrices y lecciones de Albert RiveraEl caso Murcia es paradigmático de esta desconfianza.
Las llamadas entre Fernando Martínez Maillo y José Manuel Villegas han sido casi diarias en estas semanas desde que estalló la crisis. El lunes, en su última reunión, ambos estuvieron a punto de sellar un acuerdo con cesiones mutuas, donde el presidente Pedro Antonio Sánchez aceptaba una cesión temporal de sus funciones a cambio de volver en unos meses. El auto del juez Eloy Velascodestrozó esos planes.
Ciudadanos hizo saber que no iba a poder tragarse esas “lentejas” y que tendría que respaldar la moción de censura con el PSOE. El PP activó su solución drástica de emergencia. Pero Maillo destacó ayer, ante la directiva regional murciana, que esa disputa no ha acabado: “Algunos hoy puede que sonrían y digan que lo han conseguido, pero queda la segunda parte del partido por jugar. El partido no ha acabado. Estamos vivitos y coleando. Y el PP lo va a ganar porque sois grandes y hay mucha gente en Murcia que es capaz de superar estas dificultades sobreponiéndose y ganando las elecciones de 2019. Os pido que lo hagáis por dignidad”.

PACTOS Y DESENCUENTROS

J.J. M/J. C.
Murcia marca así un punto de inflexión en la relación entre dos formaciones unidas por cuatro pactos autonómicos (Madrid, Murcia, La Rioja y Castilla y León) y uno nacional. El acuerdo alcanzado la semana pasada entre PP y Ciudadanos para los Presupuestos de 2017 refleja mejor que nada que la puesta en marcha de las medidas económicas o sociales recogidas en esos documentos avanza a buen ritmo. Pero los dos partidos han chocado ya en tres ocasiones por sus discrepancias en la lucha contra la corrupción.
Primero, Ciudadanos tuvo que buscar el apoyo del PSOE y Podemos para crear la comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta financiación ilegal del PP. Luego negoció con estas dos formaciones su propuesta para limitar mandatos o eliminar los aforamientos, dejando a un lado a su socio natural. Y ayer, por fin, empezó a resolverse el conflicto de Murcia: la dimisión de Sánchez sirvió a Rivera una victoria política que sus consejeros consideraban imprescindible para demostrar la utilidad de votar a Ciudadanos.
Luego Maillo, que acababa de hablar con Rajoy, insistió en ese mensaje nada implícito a Ciudadanos: “Quiero que esa rabia que tenéis por algo que es profundamente injusto lo transforméis en energía positiva para que salgáis fuera y demostréis a la gente que somos un partido honrado, y que deis una lección a los justicieros, a los que no son capaces de esperar a las resoluciones judiciales, y les pongáis en su sitio. En el año 2019, en las urnas, con mayoría del Partido Popular”.
Esa crítica contra los justicieros de Ciudadanos formó parte del argumentario del día en el PP. Lo enfatizó también Dolores de Cospedal, la secretaria general, cuando aludió a la “ley del embudo” sobre la diferente medición y exigencia que plantea Ciudadanos según y con quién haya firmado un pacto, en Andalucía con el PSOE o con el PP en Madrid.
El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, incidió en ese debate y pidió una “reflexión” a todos los partidos de la oposición “porque hay personas que cuentan con sentencias de los tribunales y se les intenta presentar como inocentes y, en cambio, otras que ni tan siquiera han pasado por el trámite judicial de la imputación formal se les considera culpables”. Desde la dirección nacional del PP se abogó por aprovechar ahora alguna de las comisiones de investigación abiertas en el Congreso sobre corrupción de partidos para plantear un pacto sobre dónde se fijan para todos los límites de la presunción de inocencia en política.
Ciudadanos tampoco cree que con la marcha de Sánchez esté ya todo dicho en este duelo. El partido de Rivera renegociará ahora con el PP el pacto que unía a los dos partidos en Murcia antes de la votación que previsiblemente investirá a Fernando López Miras como presidente de la región.

Dejar también el PP

Ciudadanos quiere reescribir el primer punto de su acuerdo (“Separar de inmediato de cualquier cargo, público o de partido, a imputados por corrupción política”) para dirimir las distintas interpretaciones que han hecho del pacto los dos socios. Aunque los consejeros de Rivera no se cierran a aceptar que Sánchez se mantenga como diputado y presidente regional del PP (lo que contraviene la actual redacción del acuerdo, algo que el PP niega), tampoco descartan introducir nuevas exigencias en el documento. Esa negociación se llevará ahora desde las cúpulas de los partidos en Murcia.
Justo antes de que Sánchez anunciara su dimisión, Rivera convirtió el conflicto en Murcia en un pulso público con Rajoy: “Le pido que no incumpla otra vez su palabra, que actúe”, dijo. “No se puede seguir escondiendo, como hace siempre, tiene que dar la cara. Él es el responsable si no lo soluciona. El problema es que Rajoy siempre protege a los imputados, en vez de echarles”.
El gran argumento de Sánchez para justificar su dimisión fue que Ciudadanos ya había alcanzado un pacto para gobernar en Murcia con PSOE y Podemos. En el partido naranja sentó muy mal esa asociación, que negaron los tres partidos afectados, y se interpretó como un intento de desgastar su marca frente a los electores. “Desde el principio dijimos que la mejor solución era que el PP le sustituyera [A SÁNCHEZ]por una persona sobre la que no recayera la sombra de la corrupción. Respondieron como siempre, con inmovilismo”, resumió Villegas.
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