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El congreso del PP, en 10 claves

Los populares homenajearon a Barberá, olvidaron casi por completo a Aznar y a su eterno rival: el PSOE


Mariano Rajoy, este domingo, en el congreso del PP.

Este es un repaso a las claves del 18 congreso del PP, celebrado este fin de semana en Caja Mágica (Madrid), con casi dos años de retraso.

Aznar

La vida (en el PP) sigue sin Aznar. Ese fue uno de los mensajes que dejó el congreso nacional del partido. Dirigentes populares temían que reventara el cónclave con algún reproche y respiraron aliviados cuando el expresidente del Gobierno renunció el pasado diciembre a la presidencia de honor del partido -el PP ha dejado esa puesto vacante- y consecuentemente a una intervención en el congreso. José María Aznar no acudió a las instalaciones de la Caja Mágica y apenas estuvo presente en los discursos. El primer día nadie le mencionó. En la segunda jornada del cónclave, Javier Arenas, último aznarista en la ejecutiva, arrancó risas del público al citar, en un lapsus, a “José María Rajoy”. Este domingo, en la clausura, el líder del PP, al que el expresidente eligió a dedo hace 13 años, le mencionó escuetamente en su intervención, de 45 minutos: “Quiero citar con gratitud a José María Aznar. Sus años como presidente son un orgullo para el PP y sus años de gobierno son una herencia de la que nos hemos beneficiado todos los españoles”. Eso, y unos frames en uno de los vídeos que se proyectaron durante el congreso, fue todo.

Rita Barberá

La figura de la exalcaldesa de Valencia, fallecida el pasado noviembre –dos meses después de que el PP le pidiera que se diera de baja por los escándalos de corrupción- estuvo mucho más presente que Aznar en los discursos de los dirigentes del partido. La secretaria general, Dolores de Cospedal, la recordó el viernes en la inauguración del cónclave y todos los compromisarios se levantaron para dedicar un largo aplauso a Barberá. El PP también la incluyó en uno de los vídeos que proyectó en las pantallas del plenario. Arenas agradeció al PSOE la organización del acto de homenaje a la exalcaldesa el pasado 31 de enero en la Federación Española de Municipios y Provincias, que preside el socialista Abel Caballero. 

Corrupción

Los escándalos persiguieron al PP hasta su congreso. El día de la inauguración, el pasado viernes, el partido amanecía con la condena a los cabecillas de la trama Gürtel de Valencia a 13 años de cárcel, de forma que las primeras preguntas que tuvieron que contestar los dirigentes populares en la inauguración del cónclave fueron sobre corrupción. “En este país, la justicia funciona y el que la hace la paga; sea quien sea, se llame como se llame”, declaró el número tres del PP, Fernando Martínez-Maillo. Cospedal dedicó buena parte de su discurso inaugural a la corrupción, pero con un mensaje contradictorio. Por un lado admitió que el partido había “tardado en reaccionar” ante los escándalos –“Nos parecía sencillamente imposible que eso nos estuviera ocurriendo a nosotros”, se justificó-. Y por otro denunció “la utilización de los tribunales de justicia para dañar la vida pública”. Rajoy pidió que la corrupción “pase a ser historia” en su partido, pero este lunes el PP está citado a declarar como persona jurídica por el tribunal que enjuicia la trama central del caso Gürtel, así como la exministra de Sanidad Ana Mato.

Los Pimpinela de Vistalegre

Una vez que el PP fijó fecha para su 18 congreso, Podemos convocó el suyo el mismo fin de semana para contraponer políticas y modelos. Los populares celebraron esa contraprogramación porque les permitía hacer una exhibición de unidad frente a lo que llamaron “los Pimpinela de Vistalegre”, en alusión a la agria batalla interna entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Encantados con la coincidencia, todos los dirigentes del PP, desde Mariano Rajoy a los coordinadores de las ponencias a debatir, presumieron en sus intervenciones de la unidad de su partido, "serio y previsible", frente a la  encarnizada lucha de poder en Podemos. 

El PSOE, ausente

El eterno rival del PP estuvo, por primera vez en la historia de un congreso del partido, totalmente ausente. Todas las pullas desde la tribuna se dirigieron a Podemos y no al PSOE, el enemigo clásico que permitió finalmente a Rajoy salir investido presidente tras la dimisión de Pedro Sánchez. El PP intenta no complicar la vida al presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, y no avivar el incendio del PSOE, pendiente aún de la celebración de su propio congreso y la convocatoria de primarias. Los populares, además, buscan su apoyo, aunque sin muchas esperanzas, a los presupuestos generales del Estado.

Caídos, olvidados y supervivientes

“Son los mismos porque han funcionado y en esta vida se cambia lo que no funciona”, dijo Rajoy nada más comunicar su nueva ejecutiva. Sí había algunos cambios, aunque mínimos, en su equipo directivo. El líder del PP eliminó a los últimos aznaristas: su mujer, Ana Botella; el expresidente de Castilla y León Juan José Lucas, el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón y el exembajador en Londres Federico Trillo, antiguos vocales que ya no estaban presentes en la vida orgánica del partido. Se cayeron también de su lista el exministro de Exteriores José Manuel García Margallo y el de Industria, José Manuel Soria, y entró como vocal designado el extitular de Interior, Jorge Fernández Díaz. Cayó también Iñaki Oyarzábal y entró en la ejecutiva otro dirigente vasco, Borja Semper. A Alfonso Alonso, que hace unos meses era un valor al alza en el PP, Rajoy lo retiene haciendo oposición en Euskadi. Sobreviven el incombustible Javier Arenas, que continúa como vicesecretario del área autonómica y local, y Juan Carlos Vera, coordinador de organización.

La enmienda anti-Cospedal

La acumulación de cargos de Cospedal, secretaria general del PP, líder de la formación en Castilla-La Mancha y ministra de Defensa ha abierto, pese a todo, una grieta en el disciplinado partido. La enmienda presentada por Francisco Risueño, del propio PP castellanomanchego, que citaba expresamente a la número dos para decir que "no es de recibo" que una sola persona asuma atribuciones "imposibles de compaginar”,  fue rechazada por solo 25 votos. Una de las compromisarias gritó “¡Pucherazo!” en el plenario y dos cargos del comité ejecutivo en Castilla-La Mancha presentaron su dimisión por la polémica. El sábado, cuando Rajoy citó, uno a uno, a los miembros de su equipo de confianza, los compromisarios dedicaron un largo aplauso al llegar el turno de Soraya Sáenz de Santamaría, que no estaba en su terreno, el Gobierno, sino en el de Cospedal, el partido. El presidente del PP ha diseñado un Gabinete en Moncloa y Génova tratando de equilibrar el poder de ambas. Algunos miembros del PP interpretaron ese largo aplauso a la vicepresidenta como otro signo del malestar interno por la acumulación de cargos de la número dos.

Vuelve el coordinador

Pese al malestar interno, Rajoy decidió mantener a Cospedal como secretaria general, pero con menos poder, al oficializar como coordinador a Fernando Martínez-Maillo, quien había ido asumiendo cada vez más funciones desde su nombramiento en 2015. El PP recupera así la figura que ya ensayó en 1996 con Ángel Acebes. Maillo y Cospedal tienen aún pendiente una conversación para delimitar sus funciones.

Nuevo sistema de elección de líderes

Rajoy fue reelegido el sábado presidente del partido (sin rival) con el 95,65% de los votos de los compromisarios, algo menos del respaldo que obtuvo en el congreso de 2012 (97%). Pero el partido aprobó este fin de semana un nuevo sistema de elección de su líder nacional que se aplicará a partir de ahora en los congresos regionales y provinciales que tienen pendientes. Los populares renunciaron finalmente a las primarias, pero introducen un modelo de doble vuelta en el que los militantes votan en la primera y en la segunda los compromisarios (la mayoría cargos del aparato) tienen la última palabra.

Gestación subrogada y aborto

La otra intriga de un congreso que se preveía de trámite era el debate suscitado por la ponencia social y en concreto por asuntos como la gestación subrogada o el aborto. Para no herir las distintas sensibilidades que aglutina el partido, el PP decidió finalmente aparcar el debate sobre la gestación subrogada hasta consultar a expertos -para lo que no fijaron un plazo-. Sobre el aborto, que divide a los populares desde la retirada de la ley Gallardón en 2014, se pactó un texto que afirma que la interrupción del embarazo “es un fracaso de la sociedad”, pero que no menciona ninguna nueva reforma legal. El PP sí fijó posición sobre la custodia compartida: propone incorporarla al Código Civil como “modalidad más deseable” en caso de separación o divorcio. Y Maillo aceptó incluir en los estatutos el voto en conciencia para casos excepcionales, esto es, los que afecten a "cuestiones morales o las convicciones más profundas".
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